Duro revés para los socios de Merkel en las elecciones de Baviera

La CSU pierde la mayoría absoluta en unos comicios que catapultan a los Verdes a la segunda posición e introducen a la ultraderecha en el decimoquinto parlamento regional alemán


Varapalo electoral para los aliados de Angela Merkel. La Unión Socialcristiana (CSU) ha ganado las elecciones de Baviera, pero ha perdido la mayoría absoluta, según datos de la Comisión Electoral Regional, al lograr solo un 39, 2 % de los votos en las elecciones regionales. Los comicios han hundido con un catastrófico resultado a los socialdemócratas y relanzado a los Verdes hasta el segundo lugar. Y otro importante apunte: la ultraderecha (AfD) ingresa en la decimoquinta región del país con un 11,5 % de los apoyos.

Horst Seehofer ha sufrido un duro revés: el partido ha contabilizado diez puntos menos que en las regionales del 2013 registrando sus peores resultados desde 1954. Pese a que sigue siendola formación más votada, el partido hermano de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel -que en base a un acuerdo conjunto no concurre en Baviera- ha registrado así una preocupante pérdida de votos con respecto al 47,7 % que consiguió hace cuatro años. 

El primer ministro de Baviera y líder regional de la Unión Socialcristiana (CSU) reconoció que no era «un día fácil para el partido». «No hemos conseguido un buen resultado, y aceptamos lo ocurrido con humildad», declaró Markus Söder, cuyo partido, de todas formas, se mantiene como primera fuerza política, aunque obligado ahora a gobernar en coalición.

El gran perdedor de las elecciones ha sido, sin embargo, el Partido Socialdemócrata (SPD), socio del Gobierno de coalición de Merkel y hasta ahora segunda fuerza en el Land, que obtuvo el peor resultado en su historia en este estado al lograr solo un 8,5 % de los votos, muy lejos del 20,6 % obtenido en el 2013.

Mientras, el partido populista de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) ha vuelto a capitalizar el descontento de los alemanes con la política migratoria de Berlín, que ha llevado al país a acoger cerca de 1,5 millones de refugiados desde el 2015. Logra así entrar en su decimoquinto parlamento regional con un 11,5 % de los votos en los comicios de la región, principal puerta de entrada de los solicitantes de asilo. Sin embargo, no es un gran resultado si se echa la vista atrás: este resultado es inferior al 12,4 % que obtuvo la AfD en Baviera en las elecciones generales del 2017. 

Las buenas noticias de este jornada electoral fueron para Los Verdes, catapultados al podio: registraron un 14,3 % de los votos, lo que los convierte en la segunda fuerza de Baviera. Nunca antes en su historia habían logrado un resultado de dos dígitos en este estado. Hace cuatro años solo arañaron un 8,6 % de los votos. La formación ecologista tendrá una nueva oportunidad para consolidar su avance dentro de 15 días, en los comicios regionales de Hesse -el estado de Fráncfort, la capital financiera del país-, donde son ya socios minoritarios en la coalición regional que lidera la CDU.

En caída libre

Markus Söder, que logró un hito histórico el pasado mes de marzo al ser elegido al frente de este rico estado del sur de Alemania, convirtiéndose en el más joven de la historia en el cargo con 51 años, ve ahora peligrar su puesto. Miembro de la Unión Cristianosocial (CSU), partido hermano de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel, este político conservador lleva ocupando numerosos cargos en la formación desde hace 35 años y era hasta mediados de marzo titular de Finanzas del próspero y tradicional Land de Baviera.

Desde su elección tuvo que luchar contra el declive de la CSU, pero no ha podido evitar la debacle. El partido que ha gobernado Baviera desde hace más de 70 años, casi siempre con mayoría absoluta, tendrá que buscar ahora socios para un Gobierno de coalición, ya que, a pesar de haber sido el más votado este domingo, no resulta suficiente para gobernar en solitario. El resultado podría costarle el puesto tanto a Söder como al líder del partido, Horst Seehofer, quien es también ministro del Interior de Alemania, pero además tener repercusiones en la coalición de Gobierno de Merkel.

La CSU ha gobernado con mayoría absoluta desde 1962 este próspero estado federado del sur, que cuenta con la tasa de desempleo más baja del país (2,9 %) y que es sede de gigantes como BMW, Audi o Siemens. La única excepción fue en la legislatura 2008-2013, cuando tuvo que hacerlo en coalición con el Partido Liberal (FDP). Ahora todo indica que le tocará ponerse a buscar aliados. Por afiliación política se alza como posible socio el partido de los Electores Libres (FW) -una escisión derechista de la CSU con fuerte arraigo a escala municipal en Baviera-, que han obtenido un 11,5 % de los votos. A ellos se tendría que sumar el apoyo del Partido Liberal (FDP), que se quedó al borde del abismo al registrar solo un 5 % de los votos.

Las elecciones en Baviera, que con cerca de 13 millones de habitantes es el segundo estado más poblado de Alemania por detrás de Renania del Norte-Westfalia, fueron seguidas con gran expectación por todo el país por el efecto que puedan tener en el Gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas a nivel nacional.

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