Maduro admite disensiones internas en su Gobierno

Existen profundas diferencias con el número 2 del chavismo, Diosdado Cabello

Nicolás Maduro y Diosdado Cabello
Nicolás Maduro y Diosdado Cabello

CARACAS / CORRESPONSAL

Luego de que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, afirmara que «hay que dejar de lado cualquier rivalidad» en el cierre del congreso ideológico del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), analistas en el país sudamericano constataron que hay profundas diferencias, que no han sido subsanadas, entre Maduro y el número 2 del chavismo, Diosdado Cabello; y que estas diferencias podrían, incluso, ser las causantes de la muerte de Fernando Albán, el concejal caraqueño que se suicidó en la sede de la policía política causando un escándalo de talla mundial.

Las rencillas dentro del PSUV son un secreto a voces en Venezuela, solo acallado por la monolítica defensa que hacen todos del régimen de Maduro. Pero el mandatario, que antes de las elecciones del 20 de mayo había creado una plataforma política propia llamada Somos Venezuela, ahora ha retomado el control del partido de Gobierno, el cual, se decía, estaba en poder de Cabello.

Su regreso lo marca la solicitud de que Delcy Rodríguez, su vicepresidenta, y encargada de Somos Venezuela, retorne al PSUV. Además, incorporó a su esposa, Cilia Flores, y a su hijo, Nicolás Maduro Guerra, al directorio del partido; este último como encargado de ideología y formación.

El conflicto intestino dentro del chavismo se ha cobrado la cabeza de Elías Jaua, hasta hace unas semanas ministro de Educación Universitaria, defenestrado de todos sus cargos después de que exigiera «mayor democracia interna» en el partido.

La analista política Sebastiana Barráez (amenazada con una demanda por Cabello) fue ayer más allá al señalar que es posible que detrás de la muerte de Albán pueda haber una jugada política del número 2 del chavismo contra el número 1, justo en momentos en que este necesita, forzosamente, una distensión, ante un cerco internacional cada día más apretado y un entorno económico insufrible y con la comunidad mundial indignada por el deceso del concejal en los calabozos del tenebroso Sebin, la policía política.

Otros grupos de poder

«Había otros grupos de poder», señaló Barráez: «Rafael Ramírez (expresidente de PDVSA), Tareck El Aissami (actual ministro de Industria, un cargo muy inferior entre los que ha ocupado) y Jaua, pero todos han ido cediendo cuando se polarizó la lucha. Ahí, el Sebin ha implementado su propia ley, bajo el mando de Gustavo González López, a quien llaman el Sabueso y responde solo ante Cabello».

«Aunque la ley especifica que el Sebin depende de la vicepresidencia, el control férreo lo tiene Diosdado», insistió la experta, indicando que «era previsible que en cualquier momento ocurriera un hecho atroz, como el de Albán, para forzar una radicalización».

El edil, acusado por el régimen de conspirar para intentar matar a Maduro, fue enterrado ayer en Caracas tras una manifestación que lo acompañó al principal cementerio privado de la ciudad. Tres días después de su deceso, Maduro aún no ha dicho una palabra acerca de esta muerte que el Gobierno ya definió como suicidio, y la oposición califica de asesinato con elementos de terrorismo de Estado. De hecho, la fiscal exiliada Luisa Ortega Díaz, afirmó que Albán murió ahogado por la tortura que le infligió la policía política.

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