Nikki Haley abandona por sorpresa a Trump y renuncia a seguir en la ONU

Algunas voces creen que la exgobernadora de Carolina del Sur podría optar a la presidencia de EE.UU. en el 2020


NUEVA YORK / CORRESPONSAL

La sorpresa saltó ayer en Washington después de que la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, anunciase su marcha a finales de este año. «Es importante que los funcionarios sepan cuándo hay que dar un paso a un lado», dijo Haley junto a Donald Trump en el despacho oval. Los rumores se desataron irremediablemente en la capital, donde muchos creen que las intenciones de la exgobernadora de Carolina del Sur pasan por una candidatura para las presidenciales del 2020, un extremo que Haley descartó. «Espero seguir expresándome de vez en cuando sobre asuntos importantes pero seguro que no seré candidata», zanjó.

Su salida es la última de la larga lista de miembros del equipo del magnate que dejan la Administración por renuncias o por despidos. Haley fue una de las críticas con Trump cuando este irrumpió en política. Sin embargo, la relación entre ambos mejoró cuando este le pidió que desembarcase en las Naciones Unidas. A pesar de su poca experiencia en política internacional, su cometido fue ayer elogiado por el presidente, quien dejó la puerta abierta a su vuelta. «Puedes elegir», dijo Trump a la que era considerada por muchos como una de las voces moderadas en el equipo diplomático del neoyorquino.

Elogios y preocupación

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, destacó «la excelente cooperación y el apoyo demostrados» por Haley. A su llegada al organismo internacional, la diplomática avisó de que su plan pasaba por hacer valer el poder de EE.UU. y apoyar a sus aliados, especialmente a Israel. Dicho respaldo fue ayer devuelto por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien agradeció «su lucha inquebrantable contra la hipocresía de la ONU».

Los elogios, eso sí, contrastaron con la preocupación demócrata. Senadores como Bob Menéndez definieron la marcha de Haley como «otro signo más de la caótica política exterior de la Administración Trump».

Republicanos y demócratas replantean su estrategia electoral tras el caso Kavanaugh

La batalla por la confirmación de Brett Kavanaugh como juez del Tribunal Supremo ha modificado las estrategias que republicanos y demócratas habían diseñado de cara a las elecciones legislativas. Si en un primer momento los comicios se presentaron como un referendo sobre Donald Trump, ahora, a cuatro semanas de la contienda electoral, ambos partidos han visto cómo sus seguidores se han movilizado transformando el enfrentamiento en un capítulo político que va mucho más allá.

Tras las acusaciones de abuso sexual contra Kavanaugh, temas como la posición de la mujer o la del hombre de raza blanca en la sociedad han motivado una pugna en la que el ascenso demócrata se ha desinflado. Semanas de manifestaciones que en los últimos días se saldaron con más de 400 detenidos sirvieron al Partido Republicano para presentar las protestas demócratas como una anarquía fuera de control protagonizada por «una multitud enfadada».

En un intento de movilizar a sus votantes, republicanos de peso y varios analistas de cadenas conservadoras describieron el descontento registrado como una resistencia sin rostro que amenaza el orden del país y que en ocasiones sigue el modus operandi de la mafia. Es el caso del representante republicano por Virginia David Brat, que dijo postularse contra «la mafia liberal», o el del candidato al Senado Corey Stewart, quien recientemente criticó «las tácticas de la mafia que pusieron en práctica para destruir a Kavanaugh».

«Han alentado el Gobierno de la mafia», aseveró el senador Charles Grassley, otro de los pesos pesados republicanos, después de que el líder conservador de la Cámara Alta marcase el paso a seguir hace apenas una semana: «Nos enfrentamos a la mafia», declaró Mitch McConnell.

Y es que, tras las últimas encuestas, los conservadores comprobaron que asuntos como la bajada de impuestos o el buen estado de la economía no han sido suficientes para avivar el entusiasmo de sus votantes y contrarrestar el empuje de los demócratas. «No deja de ser una táctica alarmista porque se trata de animar a los espectadores de Fox y a los elementos más estridentes de la base de Trump», explicó el estratega republicano John Weaver en The Washington Post.

Ímpetu derechista

El ímpetu derechista contrasta con un Partido Demócrata fuertemente influenciado por el colectivo MeToo, que lejos de aceptar las comparaciones de sus homólogos conservadores, se definen como «un movimiento de personas horrorizadas por las políticas republicanas».

.Los sondeos continúan reflejando una ventaja demócrata en la futura Cámara de Representantes, mientras que el Partido Republicano aparece favorecido en el Senado. Visto el aumento del entusiasmo conservador, nadie descarta a estas alturas que el escenario político pueda sufrir alteraciones hasta el último momento.

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