El Senado de EE.UU. ratifica a Kavanaugh y avala el giro ultra del Supremo

Trump festeja la designación de su patrocinado y consigue una victoria política de calado


Nueva York / Corresponsal

Brett Kavanaugh consolidó este sábado la mayoría conservadora en el Tribunal Supremo después de que los republicanos confirmasen al juez en la votación final en el Senado, con 50 votos a favor y 48 en contra. El compromiso que los senadores adquirieron en la votación previa del viernes dio los apoyos necesarios al magistrado y supuso una importante victoria para Donald Trump, quien prometió llenar de jueces conservadores al alto tribunal. Lo logró en el 2016 con Neil Gorsuch y lo consolidó este sábado con Kavanaugh. «¡Es un gran día para Estados Unidos!», se felicitó el presidente.

La votación del pleno del Senado fue el último paso de un proceso que comenzó el 9 de julio con la nominación del juez para cubrir la vacante que dejaba el juez Anthony Kennedy tras su jubilación. Las cosas se torcieron el pasado mes de septiembre tras las acusaciones de abuso sexual de tres mujeres contra Kavanaugh. Fue el testimonio de una de ellas ante el Comité Judicial, Christine Blasey Ford, el que puso patas arriba la esfera política estadounidense.

Trump dejó a un lado la prudencia inicial y se metió de lleno en el proceso, denunciando incluso una «operación de asesinato político». La lucha mantuvo la tensión hasta el último momento y el foco de atención recayó sobre los republicanos, incapaces de conseguir los votos para confirmar a Kavanaugh. Después de días de indecisión y enfrentamiento en Washington, los republicanos Collins y Jeff Flake, así como el demócrata Joe Manchin, se posicionaron a favor de Kavanaugh, asegurando el apoyo de 50 de los 100 senadores. La única republicana que se opuso a la postura del partido fue la senadora por Alaska, Lisa Murkowski.

Pero ¿qué determinó la posición final de sus votos? En el caso de Manchin la razón es muy clara. El senador demócrata representa a Virginia Occidental, un estado donde Trump le sacó 46 puntos a Hillary Clinton. Esa sólida base que apoya al magnate es la misma que el 6 de noviembre saldrá a votar por el puesto que ocupa Manchin y este, tras apoyar al nominado del presidente, quiere ganarse la simpatía conservadora. El procedimiento de ruptura con sus filas lo protagonizó el viernes de manera similar Murkowski, pero desde la bancada republicana. La senadora por Alaska sostuvo que Kavanaugh no era la persona apropiada para ocupar un asiento en el Supremo.

Protestas inútiles

De nada sirvieron las protestas de los cientos de manifestantes que se agolparon a las puertas del Senado o los disturbios de los últimos días en los que más de 400 personas resultaron detenidas. Tampoco los comunicados de miles de prestigiosos jueces y abogados denunciando la falta de temperamento judicial del nominado. Con este triunfo para el magnate, EE.UU. entró en la recta final de las primeras elecciones legislativas de la era Trump. En un mes se decidirán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, además de un tercio de los cien asientos del Senado, una treintena de gobernaciones y cientos de cargos públicos a nivel estatal y local. Estos comicios se presentan como un referendo a la gestión de Trump, en el que los demócratas aspiran a recuperar la mayoría en alguna de las dos cámaras.

El Forrest Gump de la Justicia de EE.UU.

Mucho antes de que Brett Kavanaugh se convirtiese en el foco de atención de la política estadounidense, el juez ya era un rostro conocido en los círculos de poder de Washington. A sus 53 años, Kavanaugh es poseedor de dos títulos en la prestigiosa Universidad de Yale que le llevaron hasta el Tribunal de Apelaciones federal del Circuito para el Distrito de Columbia en la capital estadounidense. Allí nació y vivió su cuestionada adolescencia. Casado y padre de dos hijas, fue su juventud precisamente uno de los factores decisivos para la nominación de Donald Trump. El pasado mes de julio, el magnate reconoció querer a un juez «que vaya a estar 40 o 45 años».

Como juez de Apelaciones, Kavanaugh tiene un historial puramente conservador del que dejó constancia con sus decisiones más tradicionales. Tanto es así, que en temas tan polémicos como el aborto, el juez siempre se ha pronunciado más cerca de los ideales republicanos. Conocido también por su cercanía a las Administraciones de George H.W. Bush y su hijo George W. Bush, donde desarrolló un importante papel como asesor legal. Kavanaugh fue también asistente de Kenneth Starr, el fiscal independiente que investigó una operación inmobiliaria de Bill Clinton que acabó derivando en un proceso de impeachment en 1998, contra el entonces presidente demócrata. «Parece usted el Forrest Gump de la política, aparece en cada escena del crimen», bromeó en el 2004 el senador Richard J. Durbin durante la audiencia de confirmación de Kavanaugh para sentarse en la Corte de Apelaciones y en alusión a que el juez había estado presente en varios de los eventos más importantes de la política moderna de Estados Unidos, al igual que ocurría el personaje de cine.

Conflictos

Su currículo aparentemente intachable quedó tocado tras las tres denuncias recibidas por abuso sexual y que le obligaron a testificar ante el Comité Judicial del Senado. Su declaración provocó que hasta la Universidad de Yale cuestionase su idoneidad para sentarse en el Supremo.

Según varios expertos judiciales, más allá de la gravedad de las acusaciones, hubo otros hechos por los que la nominación de Kavanaugh debería de haber sido retirada. Y es que tal y como confirmó la Casa Blanca hace escasas dos semanas, «no debe quedar ni una duda sobre un juez del Supremo».

Varios analistas consideran que en su interrogatorio ante el Comité Judicial, Kavanaugh demostró demasiadas emociones que entran en conflicto con la posición de un magistrado de la Corte Suprema. Fue el caso por ejemplo de los intereses o perspectivas de un partido político que públicamente mencionó Kavanaugh, al hablar de la polémica como «una venganza en nombre de los Clinton».

Ayer, Brett pudo saborear su victoria. Solo los Trump, Donald y Melania, parecen encantados con su elección. «Es un buen hombre», dijo el presidente. «Está muy cualificado», apuntilló Melania a pesar de la sospechas sobre la conducta sexual del nuevo juez del Supremo.

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