El ausente Bolsonaro domina el último debate electoral

El ultraconservador que lidera los sondeos eligió una entrevista amable en lugar del cara a cara y los reproches de sus rivales

Meireles (izquierda) saluda a Haddad en presencia del resto de aspirantes, excepto Bolsonaro
Meireles (izquierda) saluda a Haddad en presencia del resto de aspirantes, excepto Bolsonaro

BRASILIA / CORRESPONSAL

La campaña electoral brasileña apura sus últimas horas antes de la votación del primer turno de este domingo. Y, aunque pareciera difícil después de años de enconado debate, la última escenificación televisiva de los candidatos a la presidencia dejó aún más clara la profunda división que se intuye cuando todo termine, casi con todo seguridad, el 28 de octubre, día para votar la segunda vuelta. Jair Bolsonaro, el candidato ultraconservador que lidera las encuestas, dominó la escena aun sin estar presente, porque eligió otro escenario más favorable para una entrevista amable. Mientras, sus rivales se encargaron de atacar al candidato de la izquierda, Fernando Haddad, heredero de la tradición del mismo PT que había gobernado los últimos 14 años hasta el impeachment de Dilma Rousseff.

Bolsonaro se ausentó del último debate aludiendo a su estado de salud, aún precario tras el apuñalamiento sufrido en campaña. Pero sí concedió una entrevista al canal Record, buque insignia de un imperio mediático creado por un famoso pastor evangélico. Un sector que ya ha anunciado que apoyará en masa a Bolsonaro. Y eso supone muchos votos. En la entrevista, el ultraconservador (atendido en dos ocasiones por un enfermero), atacó a artistas y famosos que apoyaron el movimiento #EleNão, negó ser homofóbico y defendió que la llamada Lei da Palmada (la que permitiría el castigo físico en las escuelas) hubiera evitado la actual división en Brasil.

En otro plató, el de Globo, el resto de principales aspirantes a la presidencia señalaban la supuesta cobardía de Bolsonaro, como el centrista Ciro Gomes y la ecologista Marina Silva. El más contundente fue el socialista Guilherme Boulos: «No se puede fingir que todo está bien. Hace 30 años salimos de una dictadura y mucha gente murió y fue torturada». Haddad asintió, pero prefirió recordar que su línea sería parecida a la de los Gobiernos de Lula, «cuando se dio dignidad a las empleadas de hogar y nos preocupamos por los pobres».  

Alternativas descolocadas

El tercero en discordia, Ciro Gomes, repartió juego en sus críticas a Bolsonaro, pero también a Haddad, al que culpó de los pasados errores del PT. Hipotético receptor de muchos apoyos huérfanos de Lula, Gomes se ha visto adelantado por la izquierda por Haddad y su rol de pacificador del tenso ambiente político se puede perder si, como todo apunta, no accede al segundo turno. Marina Silva, más que estancada en las encuestas, resumió el drama de la situación que se avecina en el segundo turno de unas elecciones que todo apunta a que Bolsonaro ganará en primer término con el 30 % de apoyos: «Es una guerra, en la que algunos votan por miedo a Bolsonaro y otros por miedo a Haddad, o votan porque se odian los unos a los otros. Brasil quedará cuatro años en completa inestabilidad».

El último debate también sirvió para manifestar la irrelevancia absoluta de la derecha oficialista, representada por Geraldo Alckmin y Henrique Meirelles, que han caído en el olvido y cuyo rol queda en movilizar a su electorado por el voto útil.

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