Kavanaugh supera el trámite clave pese a las reticencias de varios republicanos

El comité de Justicia acepta que el Senado vote la designación del favorito de Trump


NUEVA YORK / CORRESPONSAL

Pese a las múltiples acusaciones de abuso sexual, el juez Brett Kavanaugh obtuvo ayer el respaldo para que el Senado someta a votación su candidatura como nuevo magistrado del Tribunal Supremo. El apoyo del Comité salió por once votos republicanos a favor y diez demócratas en contra. Sin embargo, el sufragio estuvo lleno de dudas y condiciones por parte de algunos senadores que han puesto contra las cuerdas a su propio Partido Republicano. Fue el caso del senador conservador por Arizona Jeff Flake, que votó a favor con la condición de que el FBI abra una investigación sobre el supuesto intento de violación de Kavanaugh a Christine Blasey Ford cuando ambos eran estudiantes de secundaria.

Flake, además, pidió una semana de aplazamiento para la votación definitiva del Senado prevista para el martes. Esta petición se produjo después de que dos mujeres víctimas de agresión sexual increparan a Flake fuera de la sala por su intención de apoyar al juez. «¡Tu tienes poder! ¡Muchas mujeres no!», le gritaron. A la exigencia de Flake se unió la senadora republicana por Alaska Lisa Murkowski, otra de las voces que en las últimas horas habían mostrado sus dudas sobre la credibilidad del magistrado. Con dos republicanos dispuestos a votar que no si no se cumplen sus condiciones, Kavanaugh no obtendría su ansiada confirmación. Y es que conviene recordar que el voto de ayer del comité no tiene impacto sobre lo que luego decida el pleno de la Cámara Alta, donde la mayoría conservadora es muy ajustada (51 fa 49) y la pelea es voto a voto.

Arma de doble filo

«Voy a dejar que el Senado maneje esto y tomen sus propias decisiones», dijo ayer Donald Trump. Horas antes, el presidente alabó a su candidato por cómo había enfrentado el interrogatorio del pasado jueves en el que Ford recordó cómo el juez y su amigo Mark Judge se reían mientras intentaban violarla en el verano de 1982. «Su testimonio fue poderoso, honesto y cautivador», dijo el magnate del magistrado que puede inclinar la balanza conservadora en el Supremo. Su desembarco, sin embargo, podría ser un arma de doble filo teniendo en cuenta que hasta ahora, el alto tribunal era considerado el órgano menos politizado del poder judicial.

Durante su interrogatorio, el juez se mostró rabioso, maleducado y con un discurso politizado, asegurando ser víctima de «una operación política» por parte de los que perdieron frente a Trump en las elecciones del 2016 y que calificó como «la venganza en nombre de los Clinton». Estas afirmaciones son altamente inadecuadas para alguien que aspira a ser un juez, supuestamente independiente del poder político. Y es que al margen de la versión que se crea, el tono de la exposición de Kavanaugh augura en el Supremo la presencia de un magistrado cuanto menos polémico y partidista.

El caso incrementa la polarización en Estados Unidos

La audiencia y la votación para nominar o descartar al juez Kavanaugh desataron una disputa nacional por la confianza y la identidad que se adueñó de la rutina estadounidense. La disparidad en las versiones que ofrecieron el jurista y su supuesta víctima de abuso sexual, Christine Blasey Ford, incrementó aún más la polarización social que divide al país. Dejó además la sensación de que los interrogatorios solo sirvieron para bloquear el resultado ya que no pasaron de oponer la palabra de una contra la del otro.

Así las cosas, la resolución de las dudas solo parecía posible mediante la apertura de una investigación imparcial a cargo del FBI, una opción que el propio acusado se negó a pedir al presidente de EE.UU.. La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, desestimó ayer esta posibilidad, alegando que el magistrado ya ha pasado por seis investigaciones del la agencia.

No fue de la misma opinión el Colegio de Abogados de EE.UU. (ABA por sus siglas en inglés), que, tras escuchar los testimonios, hizo pública una petición extraordinaria para retrasar la votación de confirmación de su colega. ««Cada nombramiento del Supremo es demasiado importante como para apresurarse a votar», advirtió el presidente del organismo, Robert Carlson, en una enérgica carta enviada a los líderes del comité judicial y a la que se unió la decana de la facultad de Derecho de Yale, alma máter de Kavanaugh.

Mazazo

Este posicionamiento supuso todo un mazazo para el acusado por varios motivos: Primero, porque en su momento el colegio de abogados le concedió la valoración más alta, y segundo, porque el propio Kavanaugh se valió de esa valoración para aquilatar los méritos de su candidatura en la audiencia del jueves. «Durante 12 años todos los que se han presentado ante mi en el distrito de Columbia han elogiado mi temperamento judicial», declaró sobre el apoyo inicial del ABA a su nominación.

La segmentación al respecto de ambos testimonios quedó fielmente reflejada también en la cobertura de la prensa estadounidense. En un editorial titulado Por qué Kavanaugh no fue creíble y Ford sí, The New York Times destacó que la «furia desafiante» del juez puso en evidencia un «temperamento inquietante» y peligrosamente politizado. The Wall Street Journal, sin embargo, apoyó la confirmación de Kavanaugh y aseguró que «la sesión fue una vergüenza nacional que nunca debió de haber tenido lugar».

La mujer que acusa al juez nominado por Trump para el Supremo: «Pensé que Brett me iba a matar accidentalmente»

La Voz

La presunta víctima de Kavanaugh asegura estar aterrada pero ha decidido testificar porque considera que es su «deber cívico»

Nunca una audiencia ante el comité judicial del Senado había generado tanta expectación en Estados Unidos. Brett Kavanaugh se juega mucho. Pero no es el único. Donald Trump también tiene mucho que perder. Kavanaugh, juez nominado por el presidente estadounidense para la Corte Suprema, tendrá que enfrentarse a su pasado cuestionado por la acusación de agresión sexual. Al otro lado se sentará Christine Blasey Ford, presunta víctima de Kavanaugh cuando eran asolescentes. 

Blasey ha iniciado la audiencia mostrando sus temores por contar su experiencia, pero, según recoge EFE, ha asegurado que finalmente ha decidido testificar porque considera que es su «deber cívico». «Estoy aquí hoy no porque quiera estar. Estoy aterrada. Estoy aquí porque creo que es mi deber cívico decirles lo que me sucedió mientras Brett Kavanaugh y yo estábamos en la escuela secundaria». «Creía que me iba a violar. Grité. Cuando lo hice, Brett me tapó la boca con la mano. Era difícil respirar. Y pensé que Brett me iba a matar accidentalmente», dijo ante los senadores, con la voz quebrada y visiblemente afectada. 

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