El fantasma de Anita Hill persigue a Trump

La denunciante de Kavanaugh testificará el miércoles con la vista puesta en su predecesora


Nueva york / corresponsal

La historia parece repetirse en el Senado. Christine Blasey Ford detallará ante un comité del Senado el miércoles la supuesta agresión sexual que sufrió del nominado de Donald Trump al Tribunal Supremo Brett Kavanaugh. Casi 27 años antes lo hizo Anita Hill y, aunque perdió su batalla, se convirtió en una inspiración para muchos.

La denuncia de Ford ha trastocado la agenda de Donald Trump, y avivado los temores de que el caso termine revolviéndose contra él. Kavanaugh, debería de llevar días confirmado como nuevo magistrado del alto tribunal, sin embargo, una acusación de intento de violación en un fiesta de estudiantes en los años 80, lo ha impedido. Es la segunda vez en treinta años que un juez federal conservador es acusado por una profesora universitaria de acoso sexual, justo cuando este se encuentra en la fase final de su proceso de confirmación. Ocurrió con el actual magistrado del Supremo Clarence Thomas, cuando una entonces desconocida Anita Hill lo denunció por acoso sexual cuando ella era su asistente. El 11 de octubre de 1991, Hill relató en el Comité Judicial del Senado cómo Thomas le hizo sugerencias subidas de tono en las que se habría referido incluso a su energía sexual. Aquella audiencia, presidida por el entonces senador demócrata Joe Biden, fue un ejemplo de lo que no hay que hacer en sede parlamentaria. No solo no se escuchó a los cuatro testigos que Hill solicitó, sino que su propio interrogatorio fue dirigido de una manera irrespetuosa y en ocasiones humillante. En la bancada no había ni una sola mujer, por lo que muchos calificaron el ambiente de la audiencia como machista. El testimonio de Hill no logró impedir la confirmación de Thomas pero disparó un debate sobre el acoso sexual, el cual derivó en cambios en las leyes y también en la sociedad. Los cinco años siguientes a su testimonio, se duplicaron las denuncias por acoso sexual y el tema dejó de ser tabú.

En la actualidad, la fuerza del movimiento #MeToo acompaña a Ford en la defensa de un testimonio que Trump ha atacado hasta el punto de hacer dudar a la denunciante de su comparecencia ante el comité del Senado.

Previamente, los recuerdos de Ford solo habían sido compartidos con su marido y con su terapeuta, aunque le sirvieron como base para doctorarse en psicología educativa e investigar los recursos que tiene el ser humano para enfrentarse a sus traumas. Ahora, sus vivencias son el centro de un explosivo debate sobre el futuro del Supremo y los planes del presidente.

El magnate avisa que acabará con el «hedor» de la cartera de Justicia

Donald Trump amenazó con llevar a cabo despidos después de conocerse un nuevo intento de revolución interna a manos del vicefiscal general, Rod Rosenstein. «Han visto lo que sucedió en el FBI y el Departamento de Justicia. Los malos se han ido todos, pero hay un hedor persistente del cual nos vamos a deshacer también», advirtió entre ovaciones, durante un mitin en Misuri. Era su reacción a la nueva revelación de The New York Times, según la cual Rosenstein sugirió grabar en secreto al presidente, además de convencer a miembros del gabinete para activar la enmienda 25 para expulsarlo de la Casa Blanca. Según el diario, los hechos se produjeron en el 2017 justo después del cese del director del FBI James Comey.

Rosenstein aseguró a través de un comunicado que la información era «inexacta» e «imprecisa». Su movimiento parece incluirse en la resistencia interna del ala oeste, cuya existencia confirmó un alto cargo del Ejecutivo hace escasas dos semanas.

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