El jefe de los servicios secretos abre una nueva grieta en la coalición de Merkel

Con sus lobos, el artista Opolsa quiere denunciar el brote xenófobo en Chemnitz
Con sus lobos, el artista Opolsa quiere denunciar el brote xenófobo en Chemnitz

berlín / corresponsal

La última disputa entre los socios del Gobierno alemán se llama Hans-Georg Maaßen. El jefe de los servicios secretos germanos acapara estos días todas las miradas, después de minimizar las protestas xenófobas en el este del país o cuestionar la autenticidad de un vídeo en el que se veía a un grupo de ultras de Chemnitz persiguiendo e insultando a extranjeros. Pero Maaßen no solo contradijo con ello a Angela Merkel, que condenó la ola de violencia neonazi. Lo peor es que, según varios medios, el director del espionaje filtró al partido de ultraderecha AfD el informe anual de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (como se denomina al servicio de inteligencia interior alemán), que tiene carácter confidencial.

Esa ha sido la gota que colmó el vaso para los socialdemócratas, que exigen a la canciller que cese a Maaßen de inmediato. «No creemos que sea la persona indicada para recuperar la confianza en su organismo, cuyo deterioro él ha ocasionado», afirmó la portavoz de interior del grupo parlamentario del SPD, Eva Högl.

En la misma línea se expresaba ayer el secretario general de la formación ante una reunión de crisis convocada por los tres socios del Ejecutivo que continuará el próximo martes. Es más, el ala izquierdista del partido, representada por las juventudes, planteó la posible ruptura de la alianza, si fuera necesario para conseguir la dimisión. «A veces me pregunto por qué luché para que entrásemos en la gran coalición. En vista de lo que está ocurriendo, fue un error», subrayó el socialista bávaro Florian Post.

El SPD exige su cese tras filtrar a la ultradercha información confidencial También Los Verdes y la Izquierda piden la cabeza de Maaßen por su evidente connivencia con la ultraderecha. No obstante, todo apunta a que este va a mantener el cargo que ocupa desde el 2012. Al menos mientras cuente, como lo hace, con el respaldo del ministro del Interior. Según Horst Seehofer, con las explicaciones que ofreció el jefe de los servicios secretos el miércoles ante dos comisiones parlamentarias sobre sus controvertidas declaraciones, «logró refutar de manera convincente alguna que otra teoría de la conspiración». El líder de la CSU solo piensa en una cosa: la cita que tiene su formación el próximo 14 de octubre con las urnas en su bastión, Baviera, y en la que AfD amenaza con arrebatarle la mayoría absoluta.

Entretanto, un alemán fue condenado a ocho meses de prisión y multado con 2.000 euros por hacer el saludo hitleriano durante una de las marchas de Chemnitz. Sin embargo, también crecen las muestras de antirracismo en la ciudad situada en la región de Sajonia. La última de ellas es una exposición con diez esculturas de lobos en pose nazi, que denuncia el repunte de la xenofobia.

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