Científicos cubanos piden más datos a EE.UU. sobre los supuestos «ataques» a diplomáticos estadounidenses en La Habana

Un informe concluyó que los 26 empleados de la legación diplomática habían sufrido daños similares a una conmoción cerebral como consecuencia de unos misteriosos «ataques sónicos»


Washington

Un grupo de nueve científicos de Cuba se reunió hoy en Washington con funcionarios del Departamento de Estado de EE.UU. para pedirles más datos sobre los supuestos «ataques» que dañaron la salud de 26 empleados de la embajada estadounidense en La Habana.

Los científicos, además, urgieron a que no se descarten «factores psicológicos» como los causantes de los síntomas que sufrieron los estadounidenses, desde mareos hasta náuseas y privación del sueño.

En una rueda de prensa en la embajada de Cuba en Washington, el neurólogo Mitchell Joseph Valdés Sosa lamentó que el Departamento de Estado no les haya aportado datos médicos y clínicos sobre los supuestos «ataques» y que tampoco les haya permitido acceder a los doctores que evaluaron a los estadounidenses.

«El encuentro de hoy fue productivo, un debate científico muy cordial, pero no hemos recibido nueva información», se quejó el científico, que dirige el Centro de Neurociencia de Cuba.

Durante la reunión, el equipo estadounidense, liderado por el diplomático Kenneth H. Merten, presentó a los científicos cubanos su visión de un artículo sobre los «ataques» publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), donde la Asociación Médica Estadounidense divulga sus descubrimientos.

«Escuchamos por primera vez un resumen de los descubrimientos de JAMA y, luego, explicamos nuestra visión», indicó Valdés Sosa.

En ese artículo de JAMA, publicado en marzo, un equipo de la Universidad de Pensilvania afirmaba que los diplomáticos habían sufrido daños similares a una conmoción cerebral como consecuencia de unos misteriosos «ataques sónicos», una hipótesis que respaldó la versión de Washington sobre lo sucedido.

En agosto, neurólogos, sociólogos y médicos de diferentes países cuestionaron los resultados de ese artículo y avisaron de que podían haberse ignorado factores psicológicos.

«Lo que pedimos -explicó hoy Valdés Sosa- es que los factores psicológicos no sean descartados, son personas que viven bajo presión y, de repente, son informados de que están siendo atacados. En esos casos, se produce estrés y eso puede provocar una serie de factores psicológicos».

La subdirectora para EE.UU. del Ministerio cubano de Relaciones Exteriores, Johana Tablada, que lideró el grupo de científicos, reafirmó el deseo de Cuba de colaborar con la investigación.

«Reiteramos -subrayó- nuestra disposición a cooperar, instamos a poner a un lado la manipulación política y a evaluar los hechos con una mirada seria y con transparencia. El Departamento de Estado ha tomado teorías como si fueran hechos y, no solo eso, ha estado cambiando las teorías cada semana, antes era cada mes, ahora cada semana».

Tablada se refería así a las informaciones publicadas recientemente por medios estadounidenses como la cadena NBC, que esta semana informó de una investigación de las agencias de inteligencia en la que Rusia aparece como país sospechoso de lo ocurrido en La Habana.

Los supuestos «ataques», ocurridos entre noviembre de 2016 y agosto de 2017, deterioraron las ya delicadas relaciones entre Cuba y EE.UU. con la salida de más de la mitad del personal diplomático estadounidense de la isla.

Los científicos cubanos invitaron hoy al equipo estadounidense a continuar las conversaciones en La Habana, pero no fijaron una fecha.

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