Indignación en Rusia por el caso Skripal

El Kremlin juzga inadmisible que se culpe a Putin del envenenamiento del exagente

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Moscú / Colpisa

El Kremlin no solo vuelve a negar su implicación en el envenenamiento del exagente ruso Serguéi Skripal y su hija con la sustancia de uso militar Novichok, sino que considera además «inadmisible» que se acuse de ello al presidente Vladimir Putin y al poder ruso en su conjunto. «Cualquier acusación contra el poder ruso es para nosotros inadmisible», advirtió ayer el portavoz de la Presidencia, Dmitri Peskov, Según sus palabras, «ni las autoridades de más alto rango ni los responsables de niveles inferiores tienen nada que ver con lo que pasó en Salisbury». «Lo hemos dicho varias veces y lo reiteramos una vez más: Rusia nunca tuvo ni tiene nada que ver con los acontecimientos de Salisbury, no está implicada en absoluto», subrayó.

El secretario de Estado de Seguridad británico, Ben Wallace, declaró ayer a BBC Radio que, puesto que es el Estado ruso y su Gobierno quien «controla y financia» el GRU, el servicio de Inteligencia militar rusa, es Putin «en última instancia» el responsable de todas las operaciones que lleve a cabo, por ser el presidente del país. «No creo que nadie pueda decir que Putin no controla el Estado», añadió. La primera ministra Theresa May afirmó el miércoles que los dos sospechosos del ataque contra los Skripal, Alexánder Petrov y Ruslán Boshirov, son agentes del GRU, órgano que, tal y como explicó Wallace, «no actúa por su cuenta». «Está supeditado a las Fuerzas Armadas, al Ministerio de Defensa de ese país y, por tanto, al Kremlin y a la oficina del presidente».

En una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, a petición del Reino Unido, el embajador ruso Vasily Nebenzia acusó a Londres de presentar «un cóctel de mentiras sin fundamentos». Scotland Yard y la fiscalía británica anunciaron el miércoles haber recogido suficientes pruebas para acusar a Petrov y Boshirov del envenenamiento de Serguéi y Yulia Skripal. Después, May hizo una declaración ante los Comunes vinculándolos al GRU y sugiriendo que su misión «casi con seguridad» tuvo que haber recibido el visto bueno de las máximas autoridades rusas. Fotos de los dos agentes fueron a continuación distribuidas y se emitió una orden de detención internacional.

Pero, en Moscú, la portavoz de Exteriores, María Zajárova, negó cualquier vinculación de Rusia con el asunto y señaló que ni los nombres ni las fotografías de los sospechosos «nos dicen nada». Poco después, la cancillería rusa citó al embajador británico en Moscú y le exigió las huellas dactilares de los dos hombres acusados por Londres, algo que figura en la base de datos, ya que es uno de los requisitos para cualquier persona que solicite un visado al Reino Unido. Peskov dejó ayer claro que en Moscú hay disposición a colaborar con Londres en la investigación del caso y en la localización de Petrov y Boshirov, pero, para ello, tendrá que haber una petición oficial. «Para verificar la identidad de ambos y tener una base legal necesitamos que la parte británica lo pida», aseguró el portavoz, quien lamentó que Londres se haya negado hasta ahora a solicitar cualquier tipo de ayuda de Moscú en relación con el caso.

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