La ultraderecha alemana vuelve a exhibir su fuerza en Chemnitz

Un espectacular despliegue policial logra limitar la tensión a contados enfrentamientos

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berlín / colpisa

La policía alemana tuvo que emplearse a fondo este sábado en Chemnitz para evitar enfrentamientos entre los participantes en dos manifestaciones de objetivos opuestos: por un lado, miembros de la ultraderecha que criticaban la política de refugiados del Gobierno federal; y por otro ciudadanos que protestaban contra la presencia de radicales en la localidad germano oriental.

La muerte hace una semana en esa ciudad de un alemán de 35 años apuñalado en una reyerta por dos jóvenes de 22 y 23 años de origen sirio e iraquí fue la motivación de los primeros para organizar una «marcha fúnebre» convocada por los populistas y ultranacionalistas de la Alternativa para Alemania (AfD), el principal partido de oposición en el Bundestag, el Parlamento alemán, y los racistas de los Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida).

A la protesta, que según la policía sumó unos 4.500 participantes, se unieron también neonazis y radicales de derecha del movimiento Pro Chemnitz, que habían marchado inicialmente por su cuenta. Todos ellos llevan una semana instrumentalizando la muerte de Daniel Hillig, pese a que se trataba de un mulato de madre alemana y padre cubano que votaba habitualmente al partido de La Izquierda y simpatizaba con el movimiento antifascista.

Frente a ellos, unas 3.500 personas acudieron a una manifestación convocada por organizaciones ciudadanas, sindicatos, iglesias y partidos de izquierda bajo el lema «Corazón en vez de acoso» junto a la céntrica iglesia de San Juan. De Sajonia y Chemnitz partió «un claro mensaje: haremos frente con todos los medios del Estado de derecho a los agitadores», prometió la alcaldesa de la localidad, la socialdemócrata Barbara Ludwig.

La protesta pacífica contó con la presencia de destacados políticos nacionales, como la presidenta de Los Verdes, Annalena Baerboch, el secretario general de Partido Socialdemócrata, Lars Klingbeil, o el líder parlamentario de La Izquierda, Dietmar Bartsch. La marcha antifascista, que se disolvió mediada la tarde, transcurrió sin incidentes, aunque posteriormente, grupos de jóvenes enmascarados, radicales de izquierda del llamado Bloque Negro, trataron reiteradamente de bloquear la manifestación de la ultraderecha y dieron lugar a escarceos con neonazis y agentes del orden. Los agentes efectuaron varias detenciones en uno y otro bando.

La policía alemana hizo un despliegue masivo de fuerzas con unidades de caballería antidisturbios, camiones cisterna con cañones de agua y cientos de uniformados que llegaron desde todo el país, con refuerzos incluso de la Policía Federal, que aportó también helicópteros de transporte y vigilancia. Una vez superado el tiempo de autorización para la protesta, la policía ordenó a los organizadores de la marcha fúnebre que finalizaran su manifestación y se disolvieran bajo la amenazante presencia de varios camiones con cañones de agua.

Entre los participantes en la protesta xenófoba se encontraban el fundador y presidente de Pegida, Lutz Bachmann, y los líderes de AfD en los Estados germano orientales de Brandeburgo, Sajonia y Turingia. Los dirigentes de la ultraderecha germana marcharon tras un grupo de manifestantes que portaban grandes carteles con fotografías de presuntas víctimas mortales de supuestos refugiados.

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