Merkel se planta ante la ofensiva de los neonazis

Los extremistas vuelven a tensionar la calle contra los inmigrantes en el este de Alemania por tercer día consecutivo

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berlín / corresponsal

«Resultado de un desastre de planificación». Así se refería ayer el semanario Der Spiegel al dispositivo policial del lunes en Chemnitz, en el que 591 agentes no lograron evitar los fuertes enfrentamientos entre neonazis y grupos de izquierda, que se saldaron con 20 heridos y una decena de denuncias por saludos hitlerianos, una práctica prohibida en el país.

Mientras, cientos de ultraderechistas volvían a salir por tercer día consecutivo a las calles del este de Alemania, esta vez a la vecina ciudad de Dresde, con el pretexto de «dar caza al delincuente extranjero». El apuñalamiento de un alemán de origen cubano el pasado fin de semana en medio de una pelea en la que participaron personas de varias nacionalidades ha provocado un repunte de la violencia xenófoba en Sajonia, una región en la que apenas el 4,4 % de la población es inmigrante.

Bajo el lema «Seguridad en el interior, ¡protege a nuestras familias!», extremistas y hooligans de todas partes del país se dieron cita el domingo y el lunes en Chemnitz, explicó ayer el titular de Interior de Sajonia, Roland Wöller. El político conservador apeló a reforzar las medidas de seguridad después de dos días de marchas que secundaron unos 6.000 ultras, más del doble de los que se pensaba que acudirían, y de que la policía del Land admitiera no haber desplegado suficientes agentes por la grave falta de personal que padece. «Tenemos grabaciones de vídeo de que hubo persecuciones de migrantes, de que hubo motines, de que hubo odio en las calles y eso no tiene nada que ver con nuestro Estado constitucional», criticó Angela Merkel, al tiempo que aseguraba que la policía «había hecho todo lo posible».

Pero los episodios de este tipo están lejos de acabarse en un país que se divide entre la acogida de inmigrantes y el rechazo por temor a perder su estatus socio-económico, desde que estalló la crisis migratoria en 2015. Especialmente en el este, en los territorios de la extinta RDA, que se sienten los grandes perdedores de una reunificación que nunca llegó a consumarse del todo, con mayor pobreza y desempleo que en el oeste. Allí, AfD se coronó como la segunda fuerza más votada en las elecciones generales del pasado septiembre. E incluso quedó primera en Sajonia, la región en la que se encuentran Chemnitz y Dresde, la localidad que vio nacer al movimiento islamófobo Pegida en 2014.

El partido ultra, que ha capitalizado el creciente rechazo a la llegada de refugiados al país, amenaza con robarle la mayoría absoluta a la CSU en su bastión, Baviera, en los comicios regionales de octubre. Por ello, el líder de la formación y ministro alemán del Interior, Horst Seehofer, se limitó simplemente a ofrecer apoyo a Sajonia. «para mantener la ley y el orden y cumplir con las leyes».

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