Una activista chií, primera saudí en afrontar la pena capital

Esraa al Ghomgham documentó la represión y las protestas del 2011


Jerusalén / Colpisa

Esraa al Ghomgham puede convertirse en la primera mujer que se enfrente a la pena de muerte en Arabia Saudí por la defensa de los derechos humanos. La Fiscalía solicita el máximo castigo para ella y otros cuatro activistas detenidos en el 2015 y cuyo juicio se celebrará el 28 de octubre. La organización ALQST, grupo saudí de derechos humanos con sede en Londres, alertó a comienzos de esta semana de la situación a la que se enfrenta Al Ghomgham, de 29 años, y desde Human Rights Watch denunciaron que «cualquier ejecución es espantosa, pero buscar la pena de muerte para activistas como ella, que ni siquiera está acusada de comportamiento violento, es monstruosa», en palabras de su directora para Oriente Medio, Sarah Leah Whitson.

Durante los últimos días algunos medios informaron de su ejecución, pero resultó ser un bulo difundido por Press TV, canal en inglés que pertenece a Irán. El caso de esta activista es diferente al de la última oleada de detenciones que afectó en mayo a las principales defensoras de los derechos de la mujer en Arabia Saudí. Al Ghomgham pertenece a la minoría chií y documentó las protestas y la represión que afectó a la parte oriental del reino en el 2011, en plena Primavera Árabe. Los chiíes salieron a la calle para pedir el final de la discriminación que sufren a manos de la mayoría suní que ostenta el poder y que ve en esta minoría a un brazo al servicio de Irán.

La llegada al poder del joven príncipe Mohamed Bin Salman ha abierto una fase de cambios en el reino cuya cara menos amable la forman la guerra en Yemen y la oleada de detenciones de activistas. En mayo, a falta de un mes para que el reino permitiera a las mujeres conducir, las fuerzas de seguridad arrestaron a diez activistas, entre ellos Lujain al Hathlul y Aziza al Yusef, personas claves en la lucha por conseguir el derecho de la mujer a sentarse al volante.

Según las voces críticas, el príncipe quiere monopolizar el eco de este tipo de avances sociales para que en lugar de parecer fruto de la lucha de muchos años, se perciban como una especie de bendición real.

Esta campaña de arrestos recibió hace unos días la reprimenda oficial de Canadá lo que provocó el enfado de Riad, que respondió con varias de medidas de castigo como la expulsión del embajador canadiense, la congelación de relaciones comerciales o la supresión temporal de los vuelos de la compañía nacional Al Saudia.

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