Lula monopoliza desde la cárcel los primeros días de campaña electoral en Brasil

La ONU defiende que el exmandatario preso participe en los comicios, pero deberá decidirlo un tribunal

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B. aires / colpisa

Preso desde el 7 de abril en Curitiba después de ser condenado por corrupción y blanqueo de dinero, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva es el favorito para las presidenciales que Brasil celebrará el 7 de octubre. Dado que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) ya tenía sentencia de segunda instancia por parte de un Tribunal Regional Federal, podría quedar fuera de la carrera. Pero su formación política desafió a la justicia e inscribió su candidatura.

Lo hizo a la vez que decidió que Fernando Haddad, exministro de Educación y exalcalde de São Paulo, será el candidato a vicepresidente y el potencial cabeza de lista en caso de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) rechace la candidatura de Lula.

Porque aunque el Comité de Derechos Humanos de la ONU se ha pronunciado ya a favor de que el expresidente Lula participe en la campaña electoral, la decisión está ahora en manos del TSE, que debe analizar las impugnaciones que ha recibido contra la candidatura del exmandatario.

La primera de las impugnaciones fue la de la procuradora general de la República, Raquel Dodge, minutos después de la inscripción de Lula. La fiscal consideró que el político es «inelegible» por la ley conocida como de «expediente limpio». Dicha norma, aprobada precisamente por el Gobierno de Lula, establece que no puede presentarse un candidato condenado en segunda instancia.

El expresidente fue condenado por el juez Sergio Moro en un controvertido caso en el que se le adjudicó la propiedad de un tríplex que Lula asegura que no es suyo y nunca estuvo a su nombre. El Tribunal Regional Federal de Porto Alegre confirmó la condena y aumentó la pena de prisión a doce años y un mes desde los ocho años iniciales. En pocas semanas fue arrestado.

Desde entonces sus abogados exigen que se le permita permanecer en libertad lo que queda del proceso -dos instancias-, inscribirse, participar como candidato en la campaña y dar entrevistas. Pero hasta el momento, a excepción de la inscripción, todos los recursos fueron rechazados. Por eso, el PT y su líder han vivido como un triunfo la declaración de la ONU.

El Comité de Derechos Humanos consideró que a Lula hay que permitirle «disfrutar y ejercer sus derechos políticos» como candidato, lo que incluye «el acceso apropiado a la prensa». Solicitó que no se le impida participar «hasta que todos los recursos pendientes contra su condena estén completos» y advirtió que, de lo contrario, se le hará «un daño irreparable». 

Sin carácter vinculante

Pero el Gobierno de Michel Temer ha ignorado la resolución internacional, subrayando que solo tiene «carácter de recomendación» y «no posee un efecto vinculante». De hecho, en los dos debates televisivos celebrados por los candidatos a la presidencia el 9 y el 17 de agosto no ha habido representante del PT.

Ahora es el turno del TSE, que antes del 17 de septiembre deberá resolver si acepta las impugnaciones o hace caso de las recomendaciones de la ONU y permite al expresidente seguir en la carrera electoral hasta tener sentencia definitiva.

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