El pequeño Samuele y sus padres, símbolo de una tragedia

Los muertos se elevan a 38, mientras los equipos de rescate siguen buscando desaparecidos

Las vidas que truncó la tragedia de Génova Cuatro amigos que empezaban en Génova sus vacaciones con destino a España, un matrimonio y su hijo de ocho años, o dos turistas franceses veinteañeros... son algunas de las 38 vidas que se quedaron en el camino

roma / corresponsal

Italia comienza a poner cara a las 38 víctimas mortales ya identificadas de la tragedia. En su mayoría son de Génova, pero también de otras parte de Italia y de Francia, Albania, Colombia, Chile y Perú. Una familia ya es símbolo del horror que se vivió en el puente Morandi: Samuele, de 8 años, y sus padres, Roberto Robbiano y Ersilia Piccinino. Se dirigían a coger el ferri que les llevaba de vacaciones a Cerdeña cuando su coche cayó al vacío. Su vehículo estaba lleno de equipaje y juguetes de playa.

Manuel, de 16 años, y Camilla, de 13, viajaban con su madre Claudia Possetti y con su pareja Andrea Vittone. Cuatro jóvenes veinteañeros de Torre del Greco (Nápoles) tampoco llegaron a su destino, Barcelona. Media hora antes Giovanni Battiloro, Matteo Bertoci, Gerardo Esposito y Antonio Stanzione habían colgado en Facebook un vídeo de un viaje que terminaría en tragedia. Entre las víctimas también están tres jóvenes franceses (Nathan, Melissa y Axelle) que volvían de sus vacaciones en Italia, así como tres ciudadanos chilenos: Juan Carlos Pastenes, que desde hace 30 años trabajaba de chef en Italia, su mujer Nara Rivera y su amigo Juan Figueroa. La pareja formada por Alberto Fanfoni y Marta Danisi regresaba de las vacaciones.

Los albaneses Marius Djerri y Edi Bokrina nunca llegaron a su trabajo. Acababan de avisar que un atasco les había hecho retrasarse. Tampoco llegó Andrea Cerulli, de 48 años, padre de un niño y futbolista del modesto Genoa Club Portuali Voltri.

Los supervivientes de la tragedia en Génova narran sus experiencias: «Es un milagro» Las labores de rescate continúan activas después del derrumbe.

Génova vivió la fiesta del Ferragosto con gran tristeza. Muchos pueblos y barrios suspendieron los bailes y los fuegos artificiales y cientos de genoveses se acercaron hasta las inmediaciones del puente Morandi para ver lo ocurrido y apoyar a los equipos de socorro.

El balance de 38 fallecidos es todavía provisional porque se teme que estén bajo las toneladas de cascotes del puente una decena de desaparecidos. Entre ellos se teme que esté una familia que se dirigía a pasar las vacaciones a la isla de Elba.

El amasijo de piedras y restos de vehículos hace difícil el trabajo de los equipos de emergencia, pero no se ha suspendido en ningún momento, a pesar de los rumores. El comando general de los bomberos aseguró que se continúan buscando posibles supervivientes tanto bajo uno de los pilares caído como en la zona de la vía del tren, la más cercana a la sección del puente que quedó suspendido. «El puente está siendo monitorizado constantemente porque hay un gran riesgo de derrumbe, pero las actividades no han sufrido interrupciones», aseguraron. De madrugada los socorristas escucharon voces, pero pasadas las horas estas se han ido apagando. De los 16 heridos, nueve se encuentran en estado grave. 

Fuera de sus hogares

Unas 664 personas han tenido que abandonar sus viviendas ante el riesgo de derrumbe de lo que resta de la estructura. Matteo Salvini, ministro del Interior, informó que «las casas serán demolidas y nos empeñaremos en dar, antes de fin de año, una vivienda a todos aquellos que por motivos de seguridad las han tenido que abandonar». El alcalde de Génova, Marco Bucci, confirmó que los edificios de la zona «difícilmente podrán salvarse porque están bajo un puente que tendrá que ser derruido».

Las autoridades ya han informado de las rutas alternativas y del nuevo plan de viabilidad para la ciudad, que ha quedado partida en dos con el desplome del viaducto. Se trata de evitar el colapso, no solo del tráfico diario, sino también de los cientos de grandes camiones Tir que cada día llegan al puerto de Génova, uno de los más importantes del Mediterráneo y que hoy reemprenderá su actividad tras el día festivo. Para los que viajen por la autopista se han establecido recorridos alternativos, pero se temen problemas a final de mes, cuando miles de turistas regresen a sus casas.

Los equipos de rescate seguían buscando víctimas
Los equipos de rescate seguían buscando víctimas

Estado de emergencia y cinco millones para Génova

El Gobierno italiano decretó el estado de emergencia en Génova por doce meses tras el derrumbe del puente y adjudicó un fondo de cinco millones de euros. Las medidas fueron anunciadas al término de un Consejo de Ministros reunido en Génova un día después del desplome del viaducto de la A10. Además del primer ministro Conte estuvieron los vicepresidentes, Luigi Di Maio (M5E) y Matteo Salvini (Liga), y el titular de Infraestructuras, Danilo Toninelli, mientras que el resto de ministros, excepto dos, siguieron la reunión a través de dispositivos audiovisuales, aseguraron fuentes oficiales.

El objetivo del Gobierno populista es favorecer la aprobación de proyectos para hacer frente a la emergencia provocada tras el derrumbe de una de las vías más importantes de la región, que une el este con el oeste de la península. Para la reconstrucción designarán un comisario especial.

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