Brasil se prepara para vivir una campaña electoral explosiva

Los candidatos esquivan hablar de corrupción en el primer debate, marcado por la ausencia de Lula

Bolsonaro, Alckmin, Boulos y Meirelles, durante el debate electoral en Sao Paulo
Bolsonaro, Alckmin, Boulos y Meirelles, durante el debate electoral en Sao Paulo

REDACCIÓN / LA VOZ

El banderazo de salida de la campaña electoral arrancó con un multitudinario debate donde los grandes ausentes fueron la corrupción, de la que apenas se habló, y Lula da Silva, pendiente aún de su futuro como candidato. Ocho de los 13 candidatos confirmados para los comicios, los más inciertos desde la redemocratización del país, en 1985, participaron en el primer debate televisado con pocos enfrentamientos directos y escasas propuestas para la mayor economía de Sudamérica, más allá de prometer empleo. Una de las principales preocupaciones durante las más de tres horas de discusiones fue la recuperación económica, los altos índices de desempleo, el crecimiento de la deuda y la falta de competitividad.

Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y erigido como el candidato del establishment, destacó la necesidad de crear empleo y renta y para ello consideró que Brasil «necesita crecer y mejorar su competitividad».

En la misma línea se manifestaron la ambientalista Marina Silva y el exministro de Hacienda Henrique Meirelles, del Movimiento Democrático Brasileño, (MDB) y principal ideólogo de la política económica del actual Gobierno del presidente Michel Temer.

Precisamente las políticas de corte liberal que ha implementado en los dos últimos años el jefe de Estado, cuyo mandato expira el próximo 1 de enero de 2019, fueron objeto de críticas por parte de algunos candidatos.

Uno de ellos fue Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT), quien aseguró que la «salvaje» reforma laboral impulsada por Temer introdujo «inseguridad» y fue «un error grave» que prometió «corregir» a fin de reducir los 13 millones de desempleados que hay en el país.

Críticas a Temer

«Aquí hay 50 tonos de Temer. Mucha gente que está aquí pidiendo cambios necesita revisar lo que hacía el verano pasado», aseveró el líder de los Sin Techo, Guilherme Boulos (Partido Socialismo y Libertad, PSOL).

Alckmin, uno de los más cuestionados durante el debate, prometió acabar con la impunidad de los delitos de guante blanco, mientras que Silva se comprometió a establecer «criterios éticos y técnicos» en su gestión.

El ultraderechista Jair Bolsonaro denunció que la mayoría de los ministros responden a intereses políticos y dijo que el de Transportes «es uno de los más corruptos de Brasil». «Solo hay uno que puede cambiar el destino de Brasil. Ese se llama Jair Bolsonaro», indicó él mismo, quien fue calificado por Boulos como «racista, machista y homofóbico».

El gran ausente fue el expresidente Lula da Silva, quien lidera los sondeos de opinión con un 30 %, preso desde hace cuatro meses para cumplir una condena de 12 años por corrupción y virtualmente inhabilitado ya que la ley le impide optar a un cargo electivo tras ser condenado en segunda instancia.

En un escenario sin Lula, Bolsonaro encabeza las intenciones de voto con un 17 % de los apoyos. Le siguen la ecologista Marina Silva, con un 13 %, el laborista Ciro Gomes (8 %) y el socialdemócrata Geraldo Alckmin (6 %).

Los otros candidatos, en conjunto, no llegan a sumar un 4 % de intenciones de voto. Las encuestas arrojan además que hay alrededor de un 50 % de indecisos, que serán decisivos en los comicios de octubre.

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