Irán aborda un incierto futuro ante las sanciones de EE.UU.

La Unión Europea pone en marcha hoy un mecanismo para proteger a sus empresas del posible castigo de Washington

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REdacción / La Voz

En la medianoche en la costa este de Estados Unidos, las 6.00 horas de hoy en Europa, entrará en vigor el restablecimiento de sanciones por parte de la Administración Trump a Irán tras su salida unilateral del acuerdo nuclear firmado por las otras grandes potencias el 14 de julio del 2015 en Viena durante la presidencia de Barack Obama. El castigo económico a Teherán llega en el peor momento para el presidente iraní, el reformista Hasán Rohaní, y para los ciudadanos de la república islámico, sumida en la peor crisis económica y con su divisa nacional desplomándose.

¿Qué tipo de sanciones vuelven a entrar en vigor?

En esta primera tanda, Washington quiere impedir que Irán pueda comprar dólares o comerciar con oro y otros preciados metales, además de bloquear las importaciones del sector automovilístico y frenar la exportación a territorio estadounidense de alimentos y las preciadas alfombras. En la segunda ronda de sanciones, fijada para noviembre, el blanco es la industria petrolera, crucial para la economía persa.

¿Cómo ha reaccionado el Gobierno de Teherán?

El ministro de Exteriores iraní, Mohamad Yavad Zarif, tachó de «espectáculo de propaganda» la sorpresiva oferta de negociación de un nuevo acuerdo por parte Donald Trump en las horas previas a la entrada en vigor de las sanciones. Un mensaje que repitió el presidente Hasán Rohaní: «No se puede negociar al mismo tiempo que hay sanciones. No tiene sentido». «Están imponiendo sanciones a los niños iraníes, a los enfermos, a la nación», dijo.

Hace días, Rohaní amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz y bloquear así las exportaciones de crudo en el golfo Pérsico, si Washington impone el embargo al petróleo de Irán. Estados Unidos debería saber que «la paz con Irán es la madre de todas las paces», dijo entonces. «Igual que una guerra sería la madre de todas las guerras», añadió.

¿Qué le espera a los ciudadanos persas?

Las sanciones son un duro golpe para la maltrecha economía iraní, que tampoco había logrado despegar pese a los buenos augurios de más negocios y más empleos prometidos por Rohaní con la firma del pacto nuclear y el posterior levantamiento de las sanciones hace tres años. Las restricciones traerán inflación y desempleo sobre todo entre la mayoritaria población joven, muchos de los cuales han optado por emigrar dada la situación económica y la falta de libertades. Las consecuencias de la salida unilateral de EE.UU. del pacto nuclear se notan desde de la decisión del republicano en mayo: con las compañías extranjeras reduciendo o cerrando sus negocios o frenando la exportación de sus productos. El único asidero al que se agarra Teherán es al apoyo prometido por los otros firmantes del acuerdo: Rusia, China, el Reino Unido, Francia y Alemania.

¿Cuál es el objetivo de Trump con las sanciones?

El primero, y más sibilino, es cargarse uno de los pilares del legado de Obama en política internacional, junto con Cuba. De paso cumplir los deseos de los dos más firmes aliados estadounidenses de Oriente Medio, Arabia Saudí e Israel, que siempre se opusieron al acuerdo nuclear firmado con su máximo enemigo en la región, ya que suponía el regreso de Teherán a la escena internacional y vería así aumentada su influencia. La estrategia de Trump pasa por forzar un cambio político en Irán. Espera que los problemas económicos hagan crecer el descontento del pueblo iraní, aumentando así la presión sobre los ayatolás. El príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, han visto cumplidos sus deseos de castigar a Irán, implicado en los conflictos de Siria y Yemen.

¿Actúa igual con Irán que con Corea del Norte?

No, es diametralmente distinto, a pesar de que Irán no ha realizado ninguna prueba atómica y de que la OIEA ha certificado que cumplen con los controles del enriquecimiento de uranio. Con el líder norcoreano, Kim Jong-un, Trump solo llegó a una declaración de intenciones que no incluía ni controles ni tan siquiera pasos hacia el desarme nuclear. Pese a todo, no ha dejado de alabar al que hace pocos meses llamaba «hombre cohete», mientras se cansaba de criticar a Teherán. Ayer mismo tras firmar la orden ejecutiva, tachó a Irán de «dictadura asesina».

¿Cómo afecta a Europa y a sus empresas?

La Unión Europea siempre ha reafirmado su compromiso de seguir en el pacto con Irán, pese a la salida de Washington. El problema es como limitar su efecto en las empresas europeas que sigan negociando con Irán (ayer Trump volvió a advertir de que las que no cumplan las sanciones «se arriesgan a graves consecuencias»). Para protegerlas, hoy entrará en vigor el «estatuto de bloqueo», un mecanismo acordado por los Veintiocho que prevé indemnizaciones ante los posibles costes y pérdidas que puedan sufrir si las compañías europeas son castigadas por EE.UU. En teoría, esa ley abre incluso la posibilidad de castigar a las empresas que se atengan a las sanciones, aunque es muy improbable que se recurra a esa opción.

La UE quiere además mantener el sistema de pago internacional para los negocios de petróleo y gas con Irán, un sistema que Washington pretende anular en la segunda tanda de sanciones.

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