londres / corresponsal

El principal defensor de un brexit duro, el ya ex ministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, no perdió ayer la ocasión de intervenir en la Cámara de los Comunes para desafiar a su jefa de filas, Theresa May, y decirle que que el plan acordado en el retiro de Checkers era un «brexit solo de nombre». May estaba en ese momento en otro comité de Westminster, lo que evitó que tuviese que escucharlo en persona. El exalcalde de Londres describió los últimos 18 meses desde la celebración del referendo como una «niebla innecesaria de dudas» y reclamó a May que reconsiderare sus planes. A su juicio, no es demasiado tarde para salvar el brexit». «Hemos cambiado el rumbo una vez y podemos cambiarlo de nuevo».

Para Johnson, el problema no es que Londres no haya defendido un acuerdo de libre comercio como el presentado en el discurso de la primera ministra en Lancaster House, en enero de 2017, sino que «ni siquiera lo hemos intentado». El populista se posiciona así como una clara alternativa al liderazgo de May no sin reconocerle «coraje y capacidad de recuperación».

Horas antes, May intentó ser más realista, insistiendo en que cualquier acuerdo debe ser «viable», en el sentido de proteger la economía sin dejar de honrar el resultado del referendo, respuesta que mereció las críticas de laboristas y conservadores.

Varias fuentes filtraron a The Times que May amenazó a los rebeldes conservadores con unas elecciones generales este verano si no la apoyaban en la votación de los planes aduaneros. Finalmente, May sobrevivió por apenas seis votos, pero continúa la preocupación ante la posibilidad de que más diputados del partido envíen cartas al Comité 1922 para forzar un voto de confianza.

El líder de la oposición, Jeremy Corbyn, lamentó que los conservadores se han «hundido en un fango» de luchas internas. Pese a su falta de postura clara sobre el brexit, la profunda división de los tories ha disparado el laborismo, hasta el 41 % en la intención de voto, según YouGov.

May viajará hoy a Belfast para reunirse con empresas de la zona. Allí dará un discurso sobre el libro blanco del brexit y sobre cómo abordar la frontera irlandesa. También se reunirá con los líderes de Stormont para desatascar las negociaciones para formar gobierno. Precisamente, el político norirlandés, Ian Paisley, diputado del Partido Unionista Demócrata (DUP), su socio de gobierno en Westminster, podría verse obligado a renunciar como diputado al no poder aclarar los detalles de dos vacaciones familiares en 2013, que fueron pagadas por el Gobierno de Sri Lanka.

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Boris Johnson desafía de nuevo a Theresa May