La operación limpieza de Ortega llega al bastión opositor de Monimbó

La ONU y la UE instan al Gobierno de Nicaragua a detener cuanto antes la violencia

Dos mujeres protestan contra la represión del Gobierno nicaragüense a los jóvenes
Dos mujeres protestan contra la represión del Gobierno nicaragüense a los jóvenes

MANAGUA / E. LA VOZ

El repicar de las campanas en Monimbó anunció ayer, con los primeros rayos de luz, lo que ya se esperaba desde hacía días. La «operación limpieza» del Gobierno nicaragüense de Daniel Ortega había llegado al barrio indígena de la ciudad de Masaya, el principal bastión opositor durante los últimos dos meses.

Al menos 30 camionetas de paramilitares leales a Ortega se conjugaron con la Policía Nacional para intentar levantar las barricadas de los manifestantes, según los testigos. Les acompañaban varias excavadoras. Las ráfagas de fusil inundaron desde muy temprano el lugar. «¡Atacan Monimbó! Las balas están llegando hasta la parroquia de María Magdalena, donde está refugiado el sacerdote. ¡Que Daniel Ortega detenga la masacre! ¡A la gente de Monimbó, les ruego, salven sus vidas!», escribió el obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez.

Las imágenes vertidas en redes sociales mostraban a los manifestantes, algunos de ellos con armamento ligero, intentando repeler el ataque paramilitar. La vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, calificó de «terroristas y diabólicos» a los opositores. «Cuánta malignidad. Cuánto crimen de odio, cuánto pensamiento y práctica horrendos, decíamos siniestros, decíamos diabólicos, decíamos satánicos. Porque nunca habíamos visto lo que hoy estamos viendo, precisamente, como vamos liberando el país, porque vamos todos juntos, Gobierno e instituciones, nuestro pueblo luchador, revolucionario, honesto, trabajador y liberándonos del mar», señaló la vicepresidenta.

La Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos (ANPDH) reportaba, al cierre de esta edición, un muerto en el ataque, el oficial de policía Kevin Rivera. Recibió un disparo en la cabeza.

Naciones Unidas volvió a criticar ayer la violencia que se vive en Nicaragua. «La espantosa pérdida de vidas debe detenerse inmediatamente. Es imperativo que el Estado nicaragüense, que tiene obligaciones en virtud del derecho internacional, garantice el derecho a la vida y la seguridad de la población», reclamó Rupert Colville, alto comisionado para los Derechos Humanos. La UE también pidió el fin de la violencia en el país.

Las protestas se iniciaron el 18 de abril y dejan ya más de 350 muertos, según las oenegés nicaragüenses. Ortega rechazó hace unos días adelantar las elecciones, previstas para noviembre del 2021.

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