Trump cree a Putin y no a su servicio secreto

La cumbre de Helsinki no deja acuerdos, pero desata una tormenta de indignación en EE.UU.

Putin entrega un balón a Trumo en lo que parece la recreación de la famosa escena de «El gran dictador»
Putin entrega un balón a Trumo en lo que parece la recreación de la famosa escena de «El gran dictador»

helsinki / colpisa

En su primera cumbre bilateral, los presidentes de EE.UU. y Rusia, Donald Trump y Vladimir Putin, escenificaron sintonía y mostraron su intención de continuar los contactos más adelante. La cita de ayer «no ha sido más que el primer paso», anunció el magnate. El tema recurrente durante la rueda de prensa que ofrecieron tras el encuentro fue el de la injerencia de Moscú en las elecciones en las que fue elegido Trump. No hubo ninguna declaración conjunta ni se firmaron acuerdos.

Refiriéndose a las informaciones recibidas de las agencias de inteligencia, el jefe de la Casa Blanca dijo: «Me han dicho que creen que fue Rusia. Pero yo no veo ninguna razón por la que podría serlo». Trump subrayó al respecto que Putin «lo ha negado de forma contundente e insinuó que cree lo que dice. Esta conducta desató una tormenta de indignación en EE.UU. donde el director nacional de Inteligencia, Dan Coats, se ratificó en la «clara» conclusión de que Rusia interfirió. El jefe de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, le pidió a Trump que entienda que Rusia no es su «aliado» y que debe frenar los «viles» ataques del Kremlin a las democracias occidentales.

Según Trump, la investigación sobre la injerencia rusa «es un desastre. Nos ha mantenido separados» a Rusia y EE.UU. «No hubo conspiración y todo el mundo sabe que fue una campaña limpia», aseguró sobre la forma en que conquistó la presidencia. Reconoció que durante las cuatro horas que ayer estuvo reunido con Putin hablaron largo y tendido del asunto. El jefe del Kremlin, por su parte, aseguró que «debo repetir lo que he dicho muchas veces, Rusia nunca ha interferido y no hay intención de interferir en los asuntos internos estadounidenses, entre ellos en los procesos electorales». Insistió en que «vimos cómo durante su campaña expresó el deseo de tener buenas relaciones con Rusia y eso despertó nuestras simpatías. Claro que queríamos que Trump ganara, pero eso es algo normal».

Nada más empezar la comparecencia ante la prensa, Putin afirmó que su encuentro con Trump fue «sincero, productivo, exitoso y útil». Al mismo tiempo, hizo mención a la existencia de discrepancias. «Aún quedan muchos problemas y no hemos podido despejar todos los obstáculos. No era posible hacerlo en un primer encuentro. Pero, pese a los desacuerdos, hay cosas que nos unen y en ellas hay que trabajar», agregó.

Para Trump, «nuestra relación ha cambiado en las últimas cuatro horas, realmente lo creo. Hoy ha sido solo el comienzo de una proceso largo, pero hemos dado el primer paso para conseguir un mundo mejor». Declaró que no puede «tomar decisiones sobre política exterior para complacer a los demócratas y a los medios de comunicación», en un intento de hacer frente a las críticas que le hacen en su país por el acercamiento al presidente ruso. «Prefiero asumir un riesgo político en aras de la paz que arriesgar la paz en aras de la política», aseguró.

Preguntado sobre si el Kremlin dispone de información comprometedora sobre Trump para condicionar su política bajo amenaza de difundirla, Putin respondió, en relación con el viaje que el estadounidense realizó a la capital rusa para asistir al concurso de Miss Universo, en 2013, que «ni siquiera supe que estaba en Moscú. Se imaginan ustedes las cantidad de empresarios estadounidenses que acuden, por ejemplo, al Foro Económico de San Petersburgo, ¿y voy a conocer a todos ellos y saber sus nombres?».

Una de las cuestiones por las que en EE.UU. hay quien no aprueba el deseo de Trump de aproximación a Rusia ha sido la imputación de 12 agentes rusos por hackear los correos del Partido Demócrata y de Hillary Clinton. El magnate desveló que Putin le ha ofrecido que el fiscal especial, Robert Mueller, se traslade a Rusia para interrogarlos. Según Trump, «es una sugerencia increíble». Putin dijo al respecto que Mueller podría enviar una solicitud a Moscú y eso le permitiría reunirse con los 12 acusados. Pero advirtió que esta iniciativa debe merecer «reciprocidad». La Justicia rusa, dijo, también debe tener la posibilidad de interrogar a Bill Browder, de Hermitage Capital, al que acusa de no haber pagado impuestos en Rusia y de haber ganado el dinero de forma «ilegal». Washington tiene en vigor sanciones por el caso del abogado Serguéi Magnitski, al servicio de Browder y muerto mientras estaba en prisión preventiva a causa del mal trato que sufrió.

En otra pregunta sobre por qué Trump llamó Putin «competidor», este contestó que «sí es un buen competidor y es un halago decirlo». El contexto tenía que ver con los reproches que el republicano le ha hecho a la canciller Angela Merkel, que, según él, por un lado pide la ayuda de la OTAN ante Rusia mientras, por otro, la refuerza financieramente adquiriendo gas ruso. Trump arremetió hace días contra el proyecto de Putin de poner en servicio el gasoducto North Stream-2, pero ayer ambos obviaron el asunto.

Hablaron también de programa nuclear de Irán, en lo que los dos países mantienen posturas contrapuestas, y de la salida de la fuerzas iraníes de Siria como exige Israel. El secretario del Estado, Mike Pompeo, dijo con anterioridad que en la solución para Siria «la pelota está en el tejado de Rusia» y ayer, bromeando, Putin le entregó en plena rueda de prensa un balón del Mundial recién clausurado. «En lo que se refiere a que la pelota de Siria está en nuestro tejado. señor presidente, usted acaba de decir que hemos organizado exitosamente el Mundial de fútbol. Así que quiero entregarle esta pelota. Ahora, la pelota está de su lado». El jefe de la Casa Blanca le tiró el balón a Melania y aseguró que será un buen regalo para su hijo pequeño.

El jefe del Kremlin llegó 45 minutos tarde

Putin estrenó en Helsinki un nuevo vehículo oficial de fabricación rusa
Putin estrenó en Helsinki un nuevo vehículo oficial de fabricación rusa

Vladimir Putin volvió ayer a hacer gala de su impuntualidad con sus colegas extranjeros. El inicio de su encuentro con Trump estaba programado para las 13:00 horas (una menos en España) y en ese momento su avión aterrizaba en el aeropuerto de Vantaa de la capital finlandesa. Después tardó unos tres cuartos de hora en ir al Palacio Presidencial, lugar de la cumbre. Se trasladó en su nueva limusina, Aurus, utilizada por primera vez en un viaje al extranjero.

Hay que tener en cuenta que en Rusia prefiere su Mercedes S600. No obstante, el 7 de mayo, cuando tomó posesión para otro mandato de seis años, se subió por primera vez a su Aurus, nombre formado a partir de Aurum [oro] y Rusia, pero para recorrer menos de 300 metros, que son los que separan el edificio administrativo, donde está el despacho presidencial, del Gran Palacio del Kremlin, lugar la ceremonia. El vehículo no debió gustarle o sufrió algún percance porque lo dejó allí y se trasladó a su residencia de las afueras de Moscú en el Mercedes que utiliza a diario.

Esta limusina, construida en Rusia aunque con elementos de tecnología alemana, sobre todo el motor de Porsche, está llamada a sustituir a su viejo vehículo para dar al presidente una imagen más patriótica. Pero, según reconoció el ministro ruso de Industria, Denís Mantúrov, no está todavía del todo perfeccionado. Al parecer, su enorme peso hace que la sensación en su interior sea diferente a la del Mercedes.

Lo cierto es que, tras su puesta de largo en Helsinki, Putin parece dispuesto a cambiar definitivamente su limusina germana. La idea es que el Aurus sea utilizado también por otros altos cargos rusos e incluso se venda al público. La variante de serie no llevaría blindaje y su precio sería de unos 138.000 euros.

Pero el vehículo no fue la causa de que Putin llegara tarde. Lo hace a menudo. En noviembre de 2013, tuvo casi una hora esperando al papa. A Merkel, al año siguiente en Milán, la plantó más de cuatro horas. Ha tenido que aguardarle también el predecesor de Trump, Barack Obama, 40 minutos en una cumbre de la APEC.

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