Una brecha política y comercial cada vez mayor


«Hay varios asuntos en los que no tenemos el mismo punto de vista», admitía ayer el ministro de Exteriores belga, Didier Reynders, tratando de cubrirse del chaparrón de acusaciones dirigidos desde la Casa Blanca en dirección al Viejo Continente. Donde la UE ve «diferencias», Trump ve traiciones y juego sucio por parte de sus «enemigos europeos». Los frentes abiertos entre los 28 y Washington se multiplican a medida que crece la inquina del republicano.

Cambio climático

Detroit por delante. Las primeras señales de alarma se encendieron en junio del 2017. Nadie se podía creer la amenaza de Trump de abandonar el Acuerdo de París, un pacto histórico firmado por 195 países para luchar contra el cambio climático. Pero finalmente lo hizo. El segundo mayor emisor de CO2 en el mundo dijo adiós a los compromisos que había adquirido el país bajo el timón de su predecesor, Barack Obama, para honrar el «America first». «Es hora de poner a Youngstown, Detroit y Pittsburgh por delante de París», afirmó Trump entonces.

Geopolítica

El desmarque del pacto iraní. En su empeño por mostrar músculo político, autoafirmarse, ganar influencia internacional y, sobre todo, desacreditar el legado de Obama a ojos de los estadounidenses, Trump inició una carrera de graves interferencias y quiebros geopolíticos impredecibles que han amenazado con incendiar muchas zonas calientes cercanas a Europa. Uno de ellos llegó tras meses de equidistancia en torno a la participación de Rusia en la guerra siria. A pesar de sus tempranos guiños de complicidad hacia Vladimir Putin, decidió hacer su primera incursión bélica exterior en el país árabe el pasado abril. Lo hizo con apoyo de Francia y Reino Unido. La imagen de la ONU volvió a salir muy dañada de esa operación tras constatarse la ineficacia del multilateralismo. El último y más peligroso movimiento llegó el pasado mayo, cuando el norteamericano anunció la ruptura del pacto nuclear con Irán y la restauración de las sanciones al país persa. El acuerdo, de frágil equilibrio, fue avalado por UE, Rusia y China con el objetivo de mantener alejada la perspectiva de una guerra nuclear entre potencias regionales.

Comercio

La batalla de aranceles. Aquí se libra la gran batalla entre Trump y el mundo. «En materia comercial somos muy competitivos y tienen un gran déficit con nosotros», explicaba ayer Borrell. La gran obsesión del republicano es la balanza comercial deficitaria con sus socios europeos, especialmente los alemanes. «Son unos aprovechados», llegó a decir en una de sus múltiples salidas de tono. Abanderando la política proteccionista y aislacionista, Trump decidió emprender en solitario una guerra contra los 28. Empezó imponiendo aranceles temporales a las aceitunas españolas, siguió con las importaciones de acero y aluminio y ahora amenaza con hacer lo mismo al sector del automóvil, punta de lanza de la economía europea.

«Brexit»

Separación abrupta. Trump ha aprovechado el divorcio entre el Reino Unido y la UE para tratar de sembrar la discordia en las negociaciones sobre el brexit y conseguir que Londres y Bruselas se precipiten hacia una separación abrupta. Los esfuerzos por dividir y tensar las relaciones entre los socios europeos han sido continuas. Tras la cumbre de la OTAN criticó con displicencia los planes «blandos» de May y le sugirió que demandase a la UE.

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