El hundimiento del PRI deja las manos libres a Obrador para gobernar México

HÉCTOR ESTEPA MÉXICO D.F. / AGENCIA

INTERNACIONAL

El partido de Peña Nieto cosechó su peor resultado en 89 años y pierde todo su poder

04 jul 2018 . Actualizado a las 07:55 h.

El presidente electo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se reunió ayer con el todavía líder del país, Enrique Peña Nieto, en el Palacio Nacional para preparar el traspaso del poder. «Llego con el respaldo de los ciudadanos y con ánimos de reconciliación y de buscar una transición ordenada para beneficio de todos», dijo el ganador de las elecciones del domingo.

El izquierdista López Obrador se hizo con el 53 % de los votos por el 16,4 % de José Antonio Meade, el candidato del partido de Peña Nieto, que fue tercero tras el panista Ricardo Anaya. Es la mayor derrota electoral del priismo en sus 89 años de historia. Pero el PRI no solo va a entregar la presidencia. El descalabro del histórico partido de México, que gobernó más de 70 años ininterrumpidos hasta la victoria del panista Vicente Fox, en el 2000, ha sido mayúsculo.

En aquella ocasión, el priismo logró seguir siendo influyente manteniendo un nutrido grupo de representantes en el Congreso y conservando las gobernaciones de importantes estados.

Ahora el hundimiento es casi absoluto. La formación histórica pasará a gobernar apenas 13 de los 32 Estados mexicanos, la mayoría de ellos poco poblados.

El descalabro se ha sentido también en el Congreso, bicameral en México. El PRI controla en la actual legislatura 48 senadores, que suponen el 34 % de la cámara. De acuerdo con las proyecciones electorales, tendrá apenas 14 cuando se inaugure el próximo período legislativo, un 11 % del total de asientos.

En la Cámara de Diputados, el resultado de las urnas sería aún peor para el PRI. En la presente legislatura controla 204 diputados federales, el 41 %, y es la mayor fuerza de la cámara. En el futuro período pasaría a contar con 42 parlamentarios, el 8 % del total, siendo la quinta fuerza de la cámara, según la proyección de oraculus.mx. Le superarían incluso el Partido del Trabajo -izquierda dura, con guiños a Corea del Norte, que estuvo a punto de desaparecer hace tres años- y el Partido Encuentro Social -evangelismo ultraconservador-, ambos miembros de la coalición Juntos Haremos Historia con Morena, el movimiento izquierdista de López Obrador.

Los tres partidos tendrá mayoría en ambas cámaras casi seguro, lo que les facilitará aprobar las leyes ordinarias y los presupuestos. Ni siquiera el papel de bisagra para aprobar leyes le quedará al PRI.

«Convocaré a una profunda reflexión de nuestro partido y analizaremos las razones por las que hoy no merecemos el respaldo ciudadano», señaló René Juárez Cisneros, el presidente del PRI, cuando conoció los resultados.