Los mexicanos apostaron por un futuro distinto, aunque incierto

Julio Á. Fariñas A CORUÑA

INTERNACIONAL

López Obrador junto a su mujer
López Obrador junto a su mujer GORAN TOMASEVIC | REUTERS

Millones de mexicanos hablaron claro el pasado domingo en las urnas: quieren un futuro distinto. Para ello apostaron de forma contundente por un Andrés Manuel López Obrador (AMLO) que se postulaba por tercera vez como banderín de enganche para cambiar el rumbo de la historia de la segunda economía de América Latina.

02 jul 2018 . Actualizado a las 13:35 h.

No va a tener fácil el hacer realidad el «Juntos haremos historia» que ha sido el eslogan central del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), la coalición con la que afrontó su tercer intento de llegar a la presidencia de un país que desde que él lo intentó sin éxito por primera vez en el año 2006 arroja el trágico balance de 240.000 muertos y más de 40.000 desaparecidos.

Violencia y corrupción son las dos palabras que mejor resumen la cruda realidad actual del mayor país hispanohablante del mundo que limita al norte con la primera potencia mundial, al frente de la cual se encuentra desde hace un año el que, al menos hasta la fecha, parece ser el mayor disparate de la historia del país: un Donald Trump que, con su política de gestos e insultos hacia su vecino del sur y principal proveedor de mano de obra barata, ha contribuido, en buena medida al rotundo triunfo en las urnas de AMLO.

Si llega vivo al primero de diciembre y sigue moderando su discurso, sacudiéndose el sambenito de el Chávez mexicano, no le van a faltar apoyos para poner en práctica sus compromisos programáticos. De hecho, un sector del empresariado loha respaldado oficialmente durante la campaña.