Tsipras echa un capote a Merkel y acepta recibir migrantes de Alemania

«Si sirve de algo, no nos cuesta nada», asegura el hasta no hace tanto cruzado de la causa contra la canciller germana

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berlín / corresponsal

Parece el momento perfecto para arremeter contra la intocable Angela Merkel, que se encuentra en una encrucijada después de que sus socios de la CSU bávara la hayan amenazado con romper la gran coalición de gobierno por sus diferencias en política migratoria. Así lo han hecho tanto el presidente de EE.UU., Donald Trump, como el ministro italiano del Interior, Matteo Salvini. Con lo que nadie contaba es con que saliese en su ayuda el jefe del Ejecutivo griego, Alexis Tsipras. En lugar de aprovechar la situación y empuñar el hacha de guerra contra la mandataria, que le obligó a seguir la senda de la austeridad para sobrevivir a la crisis del euro, el líder izquierdista le ha echado un capote en materia de asilo.

«Si sirve de algo, no nos cuesta nada aceptar de vuelta a algunos inmigrantes expulsados por Alemania», declaró en una entrevista publicada ayer por el Financial Times. Tsipras se declara así dispuesto a sellar un acuerdo con su homóloga germana, con el fin de enviar «una señal clara a los traficantes de personas». En los últimos días, Merkel ha firmado pactos similares con España y Francia, cuyos gobiernos se han comprometido a acoger a aquellos demandantes de asilo que accedieron al continente a través de sus países, en los que se registraron antes de continuar su travesía hasta Alemania. «No sería un problema», pues cada mes parten de Atenas hacia el norte de Europa entre 50 y 100 inmigrantes, subraya el jefe del Ejecutivo heleno, que exige a cambio poder reunificar a las familias.

Según una respuesta parlamentaria a la que tuvo acceso el Süddeutsche Zeitung, en lo que va de año las autoridades alemanas han enviado a 4.100 refugiados a otros miembros de la UE en virtud de la Convención de Dublín. Esta normativa establece que los inmigrantes deben solicitar asilo al Estado por el que entraron al continente, y es muy criticada por Italia, uno de los países más perjudicados por la crisis. A juzgar por el rotativo, a lo largo de 2017 Alemania expulsó a 7.100 refugiados amparada en el Tratado de Dublín. Casi uno de cada tres fue enviado de vuelta a Italia.

Aunque la prioridad de Merkel es cerrar un acuerdo de este tipo con Roma para frenar la llamada migración secundaria, el espaldarazo de Atenas podría resultar decisivo. En su declaración ante el Bundestag previa a la cumbre de Bruselas, la canciller volvió a abogar por una solución conjunta en la UE y a rechazar la aplicación de medidas unilaterales. Su ministro del Interior y jefe de la CSU, Horst Seehofer, amenaza con comenzar a expulsar a refugiados a partir de este mismo lunes, si Merkel no logra un consenso con sus vecinos europeos durante la cita. «La migración podría convertirse en una cuestión vital para el destino de la Unión Europea», sostuvo la conservadora. Si bien defendió su decisión de abrir la frontera en septiembre de 2015, aseguró que no puede volver a repetirse.

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