Anabel Montes, de Proactiva Open Arms: «En Italia ven como un triunfo haber conseguido que el Aquarius no entre»

Afirma que no se pone suficiente énfasis en que el Gobierno italiano ha roto las leyes internacionales


a Coruña / la voz

Anabel Montes (Oviedo, 1986), jefa de misión de Proactiva Open Arms, una oenegé que se dedica al rescate de inmigrantes en el mar, intervino ayer en las charlas promovidas por la iniciativa Acampa en A Coruña aportando su visión sobre el derecho internacional para proteger a las personas en esa situación. Tras participar como socorrista voluntaria en Lesbos, ingresó en una organización que este año saltó a los titulares al retener Italia uno de sus barcos.

-¿Cuál es la interpretación que hace de ese incidente?

-Italia nos acusó de fomento de la migración clandestina y de asociación criminal, como la mafia, además de retenernos el barco. No fuimos los primeros, sino otra víctima, no la única, porque los ataques se han venido repitiendo desde julio del 2017. Es una criminación contra una oenegé por hacer un trabajo que molesta, porque muestra las carencias que hay en ese lugar, que las autoridades no se hacen cargo y prefieren echarnos a nosotros para que no haya nadie que denuncie públicamente lo que está pasando.

-¿Considera que son tan molestos?

-Lo sabemos a ciencia cierta. Esto está pasando hace muchos años, antes de que nosotros estuviéramos allí, pero la opinión pública no lo sabía. En el 2013 Italia promovió la operación Mare Nostrum, que rescató a gente que estaba naufragando, pero al cabo de un año era demasiado cara, y al no prestar ayuda Europa, la cancelaron y empezaron a entrar las oenegés, que llevamos periodistas que publican qué está pasando. El hecho de incriminarnos no es gratuito. Tiene el único objetivo de que nos vayamos de allí. Éramos 12 barcos en el 2016 y ahora somos 4, por miedo.

-¿A qué atribuye el que Europa mire a otro lado?

-La migración lleva muchos años y nunca se le ha intentado dar una solución con procesos de reubicación efectivos, ni tan siquiera hablar de corredor humanitario. Con el paso de los años, si no intentas mejorar la situación, se va haciendo una montaña. Yo quiero ser honesta, no sé cuál es la solución a esto. Pero Europa mira para otro lado porque no interesa. Partimos de la base de que es el mundo occidental el que está provocando la mayoría de las situaciones que están ocurriendo en África, expoliando y empobreciendo un continente muy rico y no interesa por demasiadas razones, aparte del tema económico, también está el clasista-económico, porque son pobres, a los ricos se les abren las puertas.

-¿Lo del Aquarius cree que es un gesto o un cambio de política en España?

-De primeras, sin analizar, es un gesto humanitario muy bueno, porque España es el primer país que se ha ofrecido voluntariamente a acoger gente. Pero se está poniendo más énfasis en eso que en el hecho de que Italia haya roto leyes internacionales negándoles su puerto. Al igual que en España se ve como un triunfo, también se ve así en Italia que su Gobierno, ultraderechista y con políticas muy duras xenófobas, haya conseguido que el barco no entre. Eso es un error, porque están obligados por las leyes y acuerdos firmados a nivel internacional a acoger a esa gente. El que España se haya ofrecido ha legitimado sus políticas xenófobas. Agradecemos el gesto que tuvo España, pero ha legitimado la decisión italiana. Creemos que se debería haber hecho presión para que cumpla las leyes que ha firmado.

-¿Cómo ve la política migratoria española?

-Este gesto es muy bonito, pero tenemos la frontera sur hace un montón de años. No me voy a referir a que unos sean más importantes que otros, pero tenemos aquí una situación que se tiene que afrontar y buscar una solución efectiva para todo el mundo. Ahora Grande-Marlasca dijo que hay que eliminar las concertinas de las vallas, que es muy bueno, pero no suficiente. Hay que mirarlo desde un punto de vista muy amplio.

-¿Cuáles ve como los conflictos más preocupantes en estos momentos?

-El de Italia por el Gobierno que tienen, porque asusta bastante, pero podemos mencionar también casos como los de Serbia, Hungría, Macedonia, que tienen políticas migratorias terribles y salvajes, incluso con la utilización de policías con perros en las fronteras para atacar a los migrantes. Son unas fronteras que supuestamente para Europa no existen. A nivel europeo prácticamente todos tienen políticas restrictivas y se mueven por sus propios intereses.

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