Italia abre ahora sus puertos a un barco de EE.UU. con migrantes

Salvini espera que España acoja más naves y pide que los rescatados sean recibidos de «modo triunfante»


redacción / la voz

Aún no está claro si hay relación entre que Donald Trump calificara como «fabuloso» a Giuseppe Conte por su política migratoria y que la que se tenía por inflexible negativa de su Gobierno a que los puertos italianos acogiesen barcos con inmigrantes rescatados en el Mediterráneo empezase a hacer agua. Pero la coincidencia está ahí.

El presidente de EE.UU. declaró en su cadena favorita, la Fox, que «el nuevo primer ministro de Italia es fabuloso. Tengo que reunirme con él. Muy duro hacia la inmigración, al igual que yo, por cierto. Parece que ser duro hacia la inmigración está triunfando ahora». En paralelo, se sabía que el Trenton, un buque de EE.UU. precisamente, que pertenece a las fuerzas navales de este país para Europa y África, desembarcará en Italia a las 40 personas que rescató en el Mediterráneo después de esperar órdenes más de 72 horas.

Según Efe, los guardacostas italianos asumieron la coordinación del operativo y asignarán a la embarcación un puerto «en las próximas horas».

El barco rescató el martes pasado a cuatro decenas de inmigrantes frente a las costas de Libia después del naufragio que sufrió el bote en el que viajaban y ha permanecido desde entonces a la espera de instrucciones sobre su atraque. Durante la operación, el Trenton avistó también doce cuerpos en el agua «que parecían no responder», lo que ha llevado a autoridades y oenegés a preguntarse sobre el número total de víctimas en el naufragio. La tripulación, añadió la Marina de EE.UU., «dio prioridad a la recuperación de los que necesitaban ayuda inmediata».

La decisión de acoger al Trenton se encuentra precedida de una intensa polémica doméstica. La diputada del Partido Demócata (PD) Alessia Rotta, por ejemplo, censuró que el Gobierno de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas se esté convirtiendo en cómplice en una emergencia humanitaria y ayudando a que el Mediterráneo sea un cementerio». También se pronunció el portavoz en Italia de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Flavio di Giacomo, quien había urgido a permitir un pronto desembarco ya que «los supervivientes necesitan el apoyo médico y psicológico».

En apariencia ajeno a la rectificación que pone en solfa su pretendida firmeza, el ultraderechista ministro del Interior, Matteo Salvini, siguió presumiendo de mano dura como si no hubiera pasado nada. Dijo que «sigue paso a paso» la travesía del Aquarius hacia España y expresó la esperanza de que no sea la única nave que acoja nuestro país. «Todo está tranquilo y la llegada está prevista para el domingo por la mañana a Valencia. Espero que sean recibidos de un modo triunfante y que no sea la única nave que acoja» España, declaró en Génova.

Salvini, muy crítico con la inmigración irregular, reiteró que «no se permitirá que asociaciones privadas con dinero de organizaciones extranjeras gestionen la inmigración y el orden público», pues esa es, defendió, una labor del Estado italiano. Se refería a las oenegés que rescatan a náufragos en el Mediterráneo, a las que acusa de fomentar la inmigración desde el norte africano a Italia.

El Gobierno asegura que la llegada del Aquarius no genera un efecto llamada

M.A./D.G./ I.D

El Gobierno rechazó ayer que la decisión de permitir atracar en el puerto de Valencia a las embarcaciones que transportan a los 630 inmigrantes que viajaban en el Aquarius vaya a generar un efecto llamada. «No hay tal efecto. Cuando se vive de manera muy pobre, las personas se arriesgan y cruzan el mar para poder vivir mejor», arguyó la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá.

Según explicó, los ciudadanos de los países de origen tienen información más que suficiente de cómo se vive en Europa y por tanto no cree que una política más flexible se traduzca en más presión migratoria. No piensa igual el PP, que considera que la decisión de Pedro Sánchez responde a la «improvisación» y le advierte de que la política de inmigración es un tema «muy serio» que no se puede solucionar «a base de ocurrencias» ni tampoco al margen de la UE.

Ante las críticas de la oposición, Celaá defendió nuevamente la decisión adoptada por el recién estrenado Gobierno para atajar una «crisis humanitaria» y como un «aldabonazo a Europa» para que tome conciencia de la necesidad de ayudar a migrantes y refugiados. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la portavoz detalló el operativo de acogida, coordinado por la vicepresidenta Carmen Calvo, una vez que atraquen en el puerto las dos fragatas italianas y el Aquarius. Lo primero será una actuación «sanitaria» a bordo de las embarcaciones, antes de proceder al desembarco y el «visado» de los ocupantes arribados. Se estudiará caso por caso la situación de cada uno para ver «dónde se acomodan» y proveer sus necesidades, con especial atención a los niños y las mujeres embarazadas.

Mientras los barcos continúan su ruta por el Mediterráneo, en Valencia el ritmo de trabajo del dispositivo encargado de la recepción es frenético. Más de 1.500 personas integrarán el operativo especial que se desplegará en el puerto, conformado por personal de Cruz Roja, Policía Nacional, Guardia Civil, funcionarios de Sanidad Exterior y la Conselleria de Sanidad, voluntarios e intérpretes. En este último caso, por ejemplo, son 450 los que van a recibir mañana una jornada formativa de la Consejería de Educación para hacer el acompañamiento en la primera fase de acogida.

Por parte de Cruz Roja habrá un equipo de 70-80 efectivos de los Equipos de Respuesta Inmediata (ERIE) para recibir a los inmigrantes nada más bajar de las tres embarcaciones dentro de la denominada operación ‘Esperanza’, explicó el presidente de esta organización humanitaria de Valencia, Rafael Gandia. Serán los encargados de ofrecer la primera atención sanitaria, psicosocial y bienes básicos. A ellos se sumará personal de los centros de coordinación y unos 200-300 voluntarios especialistas en temas de acogida de toda España.

El emplazamiento donde se llevará a cabo la acogida provisional está rodeada de secretismo. El objetivo de Cruz Roja es que los pasajeros de los buques pasen el menor tiempo posible en el puerto y que el domingo puedan pernoctar ya en los lugares en los que vayan a pasar sus primeros días en suelo valenciano.

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