El Gobierno asegura que la llegada del Aquarius no genera un efecto llamada

M.A. / D.G. / I.D MADRID/VALENCIA / COLPISA

INTERNACIONAL

16 jun 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gobierno rechazó ayer que la decisión de permitir atracar en el puerto de Valencia a las embarcaciones que transportan a los 630 inmigrantes que viajaban en el Aquarius vaya a generar un efecto llamada. «No hay tal efecto. Cuando se vive de manera muy pobre, las personas se arriesgan y cruzan el mar para poder vivir mejor», arguyó la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá.

Según explicó, los ciudadanos de los países de origen tienen información más que suficiente de cómo se vive en Europa y por tanto no cree que una política más flexible se traduzca en más presión migratoria. No piensa igual el PP, que considera que la decisión de Pedro Sánchez responde a la «improvisación» y le advierte de que la política de inmigración es un tema «muy serio» que no se puede solucionar «a base de ocurrencias» ni tampoco al margen de la UE.

Ante las críticas de la oposición, Celaá defendió nuevamente la decisión adoptada por el recién estrenado Gobierno para atajar una «crisis humanitaria» y como un «aldabonazo a Europa» para que tome conciencia de la necesidad de ayudar a migrantes y refugiados. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la portavoz detalló el operativo de acogida, coordinado por la vicepresidenta Carmen Calvo, una vez que atraquen en el puerto las dos fragatas italianas y el Aquarius. Lo primero será una actuación «sanitaria» a bordo de las embarcaciones, antes de proceder al desembarco y el «visado» de los ocupantes arribados. Se estudiará caso por caso la situación de cada uno para ver «dónde se acomodan» y proveer sus necesidades, con especial atención a los niños y las mujeres embarazadas.