Nicaragua se hunde en el caos

La oposición convoca una histórica huelga general, la primera desde la caída de Somoza, mientras la violencia hace estragos en las calles y Ortega amaga con irse

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BOGOTÁ / E. LA VOZ

Nicaragua se encuentra instalada en el caos tras casi dos meses de protestas antigubernamentales que han dejado más de 150 muertos y un millar de heridos, según las organizaciones especializadas en derechos humanos.

El país se encuentra casi totalmente paralizado. El 70 % de las carreteras están totalmente bloqueadas desde hace días por los manifestantes, que utilizan distintos materiales para levantar barricadas, conocidas como tranques en el país centroamericano, para aislar amplias zonas.

Al menos 6.000 camioneros, de distintas nacionalidades, están «encerrados» desde hace varias jornadas en las principales vías del país. La situación se ha agravado en los tres últimos días. Civiles pro gubernamentales armados -considerados paramilitares por la oposición- se han desplegado en varias localidades en un intento del presidente Daniel Ortega de acabar con los tranques, muy criticados desde el Gobierno, al estar paralizando la economía del país.

Esas fuerzas progubernamentales civiles están siendo resguardadas por la policía. Se encuentran fuertemente armadas con fusiles AK47, revólveres de diversa índole e incluso rifles de francotirador. En Nicaragua ya se han generalizado los disparos y las refriegas a plena luz del día.

Los medios opositores relatan una «cacería de manifestantes opositores» en los barrios orientales de Managua, donde fueron desplegados decenas de civiles armados afines a Ortega. Al menos 43 personas permanecen detenidas, según las oenegés.

Violencia indiscriminada

«Los agentes de la Policía Nacional están entrando a las casas sin orden de allanamiento, usando exceso de fuerza», señaló ayer Braulio Abarca, abogado del Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh).

Diez personas perdieron la vida tan solo en los enfrentamientos del martes. Al menos dos de ellos son simpatizantes del Gobierno. La violencia es ya indiscriminada. Tres policías perdieron la vida el pasado fin de semana.

La ciudad de Masaya, una de las más grandes del país, con unos 170.000 habitantes, está totalmente paralizada desde hace 13 días. Decenas de barricadas riegan sus calles, a 27 km de Managua. Las autoridades civiles abandonaron el lugar y la Policía aguanta atrincherada en su cuartel. Hay quien piensa en Nicaragua que la situación puede desencadenar en un conflicto armado de no solucionarse en las próximas semanas.

La oposición ha decidido redoblar sus esfuerzos antigubernamentales, convocando una huelga general este jueves. «El diálogo es el camino para revisar el sistema político de Nicaragua desde su raíz, para lograr una auténtica democracia y justicia», dijo ayer María Rivas, de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, integrada por el sector privado, estudiantes, organizaciones civiles y representantes de los campesinos nicaragüenses.

La última huelga general celebrada en Nicaragua tuvo lugar en 1979, en protesta contra el exdictador Anastasio Somoza. Los organizadores no han descartado que, como en aquella ocasión, se dilate por varios días si no hay respuesta gubernamental.

Una respuesta que podría llegar pronto. Ortega habría ofrecido a funcionarios de EE.UU. realizar elecciones anticipadas, según filtró el lunes el líder campesino Medardo Mairena.

Muchos de quienes protestan contra el presidente solo parecen dispuestos a aceptar una renuncia. Piden la democratización del país. Ortega les considera vándalos violentos y cree que hay un complot de la derecha para conseguir su derrocamiento.

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