Conte disfraza su euroescepticismo y exige una Unión Europea más justa

María Signo ROMA / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

ANDREAS SOLARO | AFP

Aboga por retirar las sanciones a Rusia y frenar el negocio de la inmigración ilegal

06 jun 2018 . Actualizado a las 07:46 h.

Con un discurso de poco más de una hora, el nuevo primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, quiso disfrazar su pasado de euroescéptico con una encendida defensa del papel de la UE. Fue uno de los ejes del discurso en el que pidió ayer el respaldo del Senado -hoy lo hará en el Congreso- para que su Gobierno pueda llevar adelante un «proyecto por el cambio». Con Luigi Di Maio (M5E) a su izquierda y Matteo Salvini (Liga) a su derecha, verdaderos artífices de este Ejecutivo, fue desgranando punto por punto las ideas populistas de su pacto: luchar contra el negocio de la inmigración ilegal, acabar con las sanciones económicas a Rusia, reactivar el crecimiento y afrontar la corrupción. En su discurso brilló por su ausencia la educación y la cultura.

Este profesor universitario de derecho privado sin experiencia política presentó la hoja de ruta del Ejecutivo de la que no va a poder desligarse. La imagen de Conte entre Di Maio y Salvini tenía un fuerte valor simbólico, casi más que la propia moción de investidura. Su resultado positivo se deba por descontado, porque las dos fuerzas políticas cuentan con mayoría en ambas cámaras. En el Senado el Gobierno fue aprobado con 171 votos a favor, 117 en contra y cinco abstenciones.

Ante las acusaciones de populismo, Conte respondió asegurando que «si populismo significa ser capaces de escuchar las necesidades de la gente, entonces lo reivindicamos» mientras se definía como garante del contrato de Gobierno firmado por Di Maio y Salvini. Entre los objetivos del nuevo Gobierno está un cambio de ruta en la política migratoria «poniendo fin al negocio de la migración que ha crecido al amparo de la solidaridad fingida», lo que supondrá «una nueva forma de diálogo con los socios europeos». A las acusaciones de xenofobia, Conte respondió con un tajante «no somos racistas ni lo seremos jamás» porque su Gobierno defenderá los derechos de los emigrantes que «lleguen de forma legal».