Soros huye de las amenazas del ultra Orban y abandona Hungría

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BERLÍN / COLPISA

La fundación del multimillonario estadounidense George Soros ha anunciado el cierre de su oficina en Budapest y su traslado este verano a Berlín ante la política represiva del Gobierno del primer ministro húngaro, Viktor Orban. El ultraderechista político nacionalista había acusado a la fundación Soros (Open Society Foundations) de tratar de influir políticamente en el país y su Gobierno había ordenado incluso una campaña de desprestigio contra el magnate con grandes carteles publicitarios en los que le acusaba de ser un «agente extranjero» que actúa contra el pueblo húngaro y persigue llenar Europa de refugiados e inmigrantes extranjeros.

En su obsesión por acabar con su presunto enemigo, el Ejecutivo de Orban aprobó el pasado domingo un paquete de medidas legislativas llamado «Stop Soros» con el que se limitan las actividades de todas las oenegés en Hungría. Ante «este ambiente de creciente represión política y jurídica no queda otro remedio que retirarse», señaló la fundación Soros al comunicar el cierre de su oficina en Budapest, la primera que abrió fuera de Estados Unidos en 1984, cuando Hungría era aún gobernada por los comunistas. 

Impuesto a las oenegés

El paquete legislativo «Stop Soros», que podría ser aprobado por el Parlamento húngaro antes del verano, exige a las oenegés que se dediquen a la atención de refugiados o migrantes una licencia específica del Ministerio del Interior. Y los donativos procedentes de mecenas extranjeros serán gravados con un impuesto especial del 25 %.

Orban acusa a Soros, de 87 años, de fomentar la avalancha de refugiados que alcanzó Europa occidental a través de los Balcanes en otoño del 2015 y de pretender forzar la llegada de un millón anual de migrantes al viejo continente con el fin de desestabilizar los Estados. La fundación Soros contaba hasta ahora en la capital magiar con un Open Society Institute, similar a los que funcionan en Barcelona, Londres, Bruselas, Sarajevo, Belgrado o Pristina, y con los que se fomenta la democracia, la tolerancia y el Estado de derecho en las sociedades civiles. Tras su creación en 1979, Soros dotó a su fundación de un capital de 32.000 millones de dólares (27.000 millones de euros), de los que una buena parte ha fluido a Hungría, su país de origen, para financiar actividades de carácter fundamentalmente apolítico, como comedores escolares o aparatos médicos para numerosos hospitales o ayuda extraordinarias a los afectados por la avalancha de lodo venenoso de 2010 que se produjo al reventar el dique de un depósito químico. Más de 3.200 jóvenes húngaros han podido durante los últimos años realizar estudios en el extranjero gracias a las becas de la fundación creada por Soros, entre ellos el propio Viktor Orban en 1989.

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