Diez niños, torturados y viviendo entre heces en su casa de California

Quemados, golpeados e incluso disparados con pistolas de perdigones, según la policía. Así vivieron durante años diez hermanos de entre 4 meses y 12 años en su casa de Fairfield

Jonathan Allen e Ina Rogers, padres de los menores
Jonathan Allen e Ina Rogers, padres de los menores

Redacción

Diez hermanos de entre 4 meses y 12 años han sido rescatados de su casa familiar en Fairfield, California, donde vivían en medio de la miseria y sufriendo una «sádica» tortura, según la policía, por parte de sus progenitores, Ina Rogers y Jonathan Allen, que han sido arrestados y que niegan los hechos.

La policía dice que fueron torturados, quemados, golpeados e incluso que sufrieron disparos con una escopeta de perdigones, informa The Washington Post. Un horror que vivieron los pequeños dentro de una casa desde el exterior aparentemente normal y bien cuidada dentro del estilo de su vecindario en esta localidad californiana. Dentro, los agentes encontraron todo lleno de orines, heces humanas y animales, basura, comida podrida así como montones de escombros. La pared de un baño estaba cubierta de pared a pared de excrementos de animales. 

Esta nueva casa de los horrores fue descubierta por la autoridades californianas después de que el hijo mayor, de 12 años, se escapase de casa. El pequeño fue encontrado por la policía durmiendo debajo de un arbusto y cuando los oficiales llevaron al niño a casa se dieron cuenta de la situación en la que vivían él y sus hermanos. Lanzaron una investigación criminal, dice el Post, y los niños fueron puestos bajo la custodia de los servicios de bienestar infantil del condado de Solano. Ahora los cuidan, bajo supervisión, otros familiares. 

Los niños no iban al colegio, dormían todos juntos en la misma habitación -algunos en el suelo- y rara vez salían de la casa familiar. De hecho algunos vecinos se sorprendieron de que la pareja tuviera tantos hijos.

La fiscal del distrito, Sharon Henry, califica como de «sádico» el comportamiento del padre. Los pequeños contaron a los agentes de policía que sufrían abusos desde el 2014 y relataron heridas, quemaduras o hematomas.  

Ina Rogers, de 30 años, ha quedado en libertad bajo fianza acusada de negligencia mientras Jonathan Allen, de 29 y padre de ocho de los niños, compareció el lunes en el tribunal acusado de 15 delitos graves, entre otros tortura y abuso. Ambos niegan los hechos y dicen que son inocentes: «No hay huesos rotos, no hay cicatrices importantes, nada».

 «No soy un animal, no soy un torturador, no soy un monstruo» así se ha defendido Jonathan Allen en una entrevista en la televisión KCRANews.

La abuela de los menores, Wanda Rogers, ha dicho en algunos medios norteamericanos que Jonathan Allen practicaba el «satanismo» y dice que adoraba al diablo. Además ha asegurado, según informa NBC News, que los niños vivían «en tortura cada día» y ha acusado al padre de «sadismo». «Ellos han pasado mucho, mucho abuso» dijo a NBC News. 

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