Venezuela: y después del del 20-M, ¿qué?

Los venezolanos que aún no han podido o no han querido abandonar el país tienen el próximo domingo la quinta cita con las urnas en menos de un año. Esta vez para escenificar un paripé de elección presidencial del que casi con toda seguridad saldrá más de lo mismo...o peor si cumplen las previsiones más realistas.


A CORUÑA

Este montaje precedido de unas elecciones regionales trucadas, celebradas con más de un año de retraso, con la connivencia de uno de los partidos históricos del país que oficialmente se dice de oposición pero que ha venido funcionado en las dos últimas décadas como cantera del chavismo, les funcionó. En vista del éxito, lo repitieron con el cartel de elecciones municipales y les volvió a funcionar.

Aprovechando la ola de éxitos, convocaron estas presidenciales, inicialmente para el pasado mes de abril, cuando tocaba celebrarlas a finales de año, pero tuvieron a bien retrasarlas un mes. para acabar de convencer a los comparsas. La convocatoria del próximo día 20 no reúne los requisitos mínimos  para que los resultados merezcan la consideración de democráticos en el sentido más generoso del término: ha sido efectuada porla ilegítima  Asamblea Nacional Constituyente, no respeta los plazos previstos en la Constitución  en vigor, no las organiza un poder electoral con las mínimas garantías de neutralidad y, consecuentemente, no ha sido asumida por la gran mayoría de las fuerzas políticas de la oposición.

  Así, lo que iba a ser una campaña de Maduro contra Maduro, porque una oposición desquiciada y desarbolada se negó a entrar al trapo, acabó en una campaña de Nicolás Maduro  contra el ex-gobernador chavista Henri Falcón y el ex-pastor evangelista Javier Bertucci.

 Votar o no votar

Con este escenario los sufridos venezolanos se enfrentan al dilema,  no tanto de a quién sino de votar o no votar. En principio todo apuntaba a una abstención masiva, respondiendo al llamamiento de la mayoría  de la oposición que advierte que votar solo servirá para legitimar el régimen y, consiguientemente,  perpetuar sine díe la actual situación caótica del país. Pero con el paso de las semanas el panorama parece haber empezado a cambiar, al menos ligeramente. Las últimas encuestas  recogen que la intención de voto ya sobrepasó la barrera del 50% e incluso que está cerca del 60 %.

A este incremento de los índices potenciales de participación ha contribuido en buena medida  el posicionamiento de algunos relevantes personajes de la oposición como Chuo Torrealba, ex secretario  de la fenecida Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a favor del voto a Henri Falcón, alegando que será el mal menor porque quedarse en casa no ayudará a cambiar nada.

Con estos datos hay  analistas que apuntan que, aún contando con la amenaza real de fraude, cuanto mayor sea la participación menos posibilidades tiene de ganar Maduro,  ya que el porcentaje de apoyos incondicionales con los que cuenta anda en torno al 20 %. Según el director de la encuestadora Datincorp, Jesús Seguías,  en la era chavista nunca han existido garantías electorales plenas, pero una participación masiva haría más difícil alterar los resultados. Un dato que avala esta tesis son los resultados oficiales de las legislativas de diciembre de 2015.

 Metamorfosis

Otros analistas, concretamente Héctor E. Schamis, son más pesimistas y advierten de la alarmante capacidad de metamorfosis del chavismo para perpetuarse en el poder. En un artículo publicado hace una semana apuntaba que en un almuerzo que habría tenido lugar dos semanas  antes, los embajadores de algunos países de la Unión Europea en Caracas conversaron con el candidato Henri Falcón y allí se hizo referencia a un gran acuerdo político cocinado, una vez más,  por José Luis Rodríguez Zapatero.

Precisa  que, en base a dicho acuerdo, gobierno y oposición -léase el candidato Falcón- se comprometerán a asegurar la estabilidad y lanzar un plan económico de recuperación inmediatamente después de la elección del 20 de mayo. Con unos resultados previsibles del 60 % para Maduro y el  40 % para Falcón el ex-gobernador chavista de Lara será el líder de una oposición a la medida del régimen. Se habla de ofrecerle la vicepresidencia. Añade Schamis que «la idea ya estaba dando vueltas hacía tiempo, pero fue Zapatero, eximio diseñador de contubernios, quien aparentemente le dio las puntadas finales: un gran gobierno de reconciliación y unidad nacional».

Si se consuma la jugada, el madurismo  recibiría un barniz de legitimidad que le permitiría salir del aislamiento internacional y de la asfixia económica que lo tiene contra las cuerdas y alguien postularía al leonés para el Premio Nobel de la Paz. De ser así, tras el 20 de mayo, después de los 20 años de chavismo a Venezuela le podrían caer encima otros 20 de partido único. Será la proclamación oficial de La Robolución del siglo XXI.

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