Trump amenaza con no acreditar en la Casa Blanca a los medios críticos

«Esos impulsos autoritarios son antiamericanos», le dice un exdirector de Ética

«¡Siéntate!», «¡silencio, silencio!», «usted no»: Así trata Trump a la prensa Los medios críticos no lo tienen fácil en su relación con el presidente estadounidense. Reputados profesionales de la CNN, la BBC o Univisión han visto cómo, de muy malas formas, se les negaba hasta lo más básico de su oficio, preguntar.

NUEVA YORK / E. LA VOZ

Al más puro estilo dictatorial y disgustado con la manera que tienen de informar la mayoría de medios de comunicación, Donald Trump amenazó ayer con retirar las acreditaciones de prensa a los periodistas críticos con su gestión. «Las noticias falsas están trabajando a tiempo extra, acaban de decir que pese al tremendo éxito que estamos teniendo con la economía, el 91 % de las noticias sobre mí en las cadenas son negativas ¿Por qué trabajar arduamente con los medios si son corruptos? ¿Les quitamos las acreditaciones?», preguntó el presidente en Twitter haciendo alusión a una encuesta del conservador Media Research Center, que tras analizar la cobertura de CBS, ABC y NBC entre el 1 de enero y 30 de abril, determinó el porcentaje manifestado por el neoyorquino.

Aunque es la primera vez que el magnate ha planteado esta posibilidad públicamente, Trump lo ha meditado en privado durante sus casi 16 meses al frente del Ejecutivo. De hecho, este tipo de tácticas son una constante que han ayudado al multimillonario con su base política. No hay más que recordar las ovaciones recibidas cada vez que el republicano desacreditaba en sus mítines a los medios que ponían en tela de juicio sus acciones, es más, Trump vetó el acceso en plena campaña electoral a medios como The Washington Post, The New York Times, Univision, o Politico.

La ira del neoyorquino ha sido especialmente intensa en los últimos meses. Cada vez que un medio aborda revelaciones sobre el Rusiagate o su supuesto romance con la actriz porno Stormy Daniels, el presidente lo cataloga de «cacería de brujas».

Impulsos autoritarios

El tuit de ayer no hizo más que evidenciar la hostilidad de Trump hacia los periodistas, que, sin embargo, fue afeada por el exdirector de Ética de la Oficina del Gobierno Walter Shaub. «Estos impulsos autoritarios tuyos son antiamericanos», aseveró Shaub. Los defensores de la Primera Enmienda que ampara la libertad de prensa no ocultaron su preocupación. «Un presidente que evite que una prensa libre e independiente cubra el funcionamiento de nuestro Ejecutivo haría un asalto desmedido a la Primera Enmienda», añadió la presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, Margaret Talev. «Los reporteros no necesitan su permiso para informar sobre él. Es algo que no entiende», reflexionó Maggie Haberman, del New York Times. Este diario recopila cada mes las «personas, lugares y cosas» a las que Trump ha dedicado al menos un insulto público. La lista supera ya los 450.

La candidata a dirigir la CIA promete que no volverá a usar las torturas a detenidos

.La policía redujo al exespía Ray McGovern, que interrumpió la comparecencia de Haspel
La policía redujo al exespía Ray McGovern, que interrumpió la comparecencia de Haspel

«Puedo ofrecerles mi compromiso personal, claro y sin reservas de que bajo mi dirección, la CIA no reanudará tal programa de detención e interrogatorio». Con estas palabras, la nominada de Trump para dirigir la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, Gina Haspel, se comprometió a no retomar las sesiones de tortura que bajo su supervisión se realizaron en el 2002, en la cárcel secreta que la CIA tenía en Tailandia. Fue allí donde dos acusados de pertenecer a Al Qaeda, Abu Zubaida y Abdal Rahim al Nashiri, fueron sometidos a la técnica del ahogamiento simulado o waterboarding.

La posición de Haspel al respecto fue el principal interés de los senadores que participaron en su audiencia de confirmación. «¿Cree que (las torturas) eran inmorales?», preguntó la incisiva demócrata Hamala Harris. «Creo que los agentes de la CIA hicieron un trabajo extraordinario para prevenir otro ataque terrorista con las herramientas que se les dieron», respondió Haspel entre evasivas, ante el Comité de Inteligencia del Senado.

Haspel de 61 años, ocupaba hasta ahora el puesto de directora interina de la CIA desde que Mike Pompeo asumió el Departamento de Estado tras el despido de Rex Tillerson. La mitad de su vida la dedicó a la agencia. Concretamente 33 años, de los cuales 32 fueron como agente encubierto. De esa etapa, precisamente, se empezó a divulgar más información en las últimas semanas, en un intento de lavar la imagen de la agente para conseguir el apoyo necesario de la Cámara Alta.

Durante las tres horas que duró la audiencia, los senadores insistieron en la moralidad del uso de la tortura para obtener información y le preguntaron cómo reaccionaría si Trump (que defendió el waterboarding en varias ocasiones), le pidiese que la reinstaurara. «No creo que la tortura funcione», reconoció por fin Haspel sobre estas practicas puestas en marcha tras los atentados del 11S e ilegalizadas por la Administración de Obama en el 2009.

La agente, que conoce la CIA como la palma de su mano, también habló sobre la destrucción de los 92 vídeos de las torturas a Zubaida, señalando directamente a José Rodríguez, exdirector del Servicio Nacional Clandestino. «Fue él y solo él», dijo rotunda. Haspel también aseguró que, aunque hoy no apoyaría la destrucción de las cintas, en aquel momento sí lo hizo porque se podía identificar a agentes y había «preocupación de que se filtraran irresponsablemente», aumentando así la amenaza de Al Qaida.

Investigan a un oligarca ruso que pagó medio millón de dólares al letrado del magnate

El último lazo descubierto entre la campaña electoral de Trump y los rusos es el que unió al abogado del magnate Michael Cohen, ahora bajo investigación judicial por varios casos de blanqueo de capital y fraude, con Columbus Nov, una empresa ligada al oligarca ruso Viktor Vekselberg. Este millonario está directamente vinculado a Vladimir Putin y su entorno, con acceso directo al Kremlin.

La citada compañía abonó un cheque por importe de 500.000 dólares a Cohen, que, según las investigaciones publicadas por The New York Times, este utilizó para pagar a la actriz porno Stormy Daniels. La intérprete recibió el dinero antes de las elecciones para que guardara silencio sobre una supuesta relación con el magnate que en las últimas semanas ha aireado en varias entrevistas televisivas.

En la lista de sancionados

El nombre de Vekselberg está incluido en la lista de rusos que Estados Unidos sancionó por la injerencia electoral del Kremlin en los comicios del 2016. Es más: el equipo del fiscal del Rusiagate, Robert Mueller, le interrogó sobre los pagos efectuados a Michael Cohen, quien sigue investigado por fraude bancario y delito electoral. Columbus Nova dijo que el pago fue por un trabajo de consultoría que no está relacionado con el ruso, sino con otro cliente que no fue identificado.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Trump amenaza con no acreditar en la Casa Blanca a los medios críticos