Kim Jong-un libera a tres estadounidenses como gesto de buena voluntad con Trump

Los liberados son de origen coreano y uno de ellos llevaba ya tres años retenido

Los primeros ministros de China y Japón con el presidente surcoreano en su cumbre de ayer
Los primeros ministros de China y Japón con el presidente surcoreano en su cumbre de ayer

pEKÍN / e. lA vOZ

Los movimientos en el tablero de ajedrez en que se ha convertido la península coreana son cada vez más rápidos. En un nuevo gesto por demostrar su buena voluntad en plenos preparativos para la cumbre que mantendrán Kim Jong-un y Donald Trump, Corea del Norte liberó ayer a tres ciudadanos estadounidenses que permanecían detenidos por el régimen. Los tres hombres viajaron a EE.UU. en el avión del secretario de Estado Mike Pompeo tras su segunda visita a Piongyang en menos de un mes para pactar los preparativos de la cita.

Los liberados, todos de origen coreano, son el pastor Kim Dong-chul, encarcelado en 2015, y los profesores de la Universidad de Ciencias y Tecnología de Piongyang, Kim Hak-song y Kim Sang-duk, encarcelados desde 2017 acusados de espionaje. «Estoy satisfecho de informar que el secretario de Estado, Mike Pompeo, está viajando y de regreso de Corea del Norte con los tres maravillosos señores que todo el mundo desea ver. Parecen estar en buenas condiciones», afirmó Trump en Twitter poco antes de que anunciase que ya se ha decidido cuándo y dónde será la reunión con Kim avanzando únicamente que no tendrá lugar en la zona desmilitarizada.

La cesión de Piongyang ofrece a Trump un triunfo diplomático en plena tensión tras su salida del pacto nuclear con Irán, una decisión que podría causar desconfianza en las negociaciones con Corea del Norte. El ex consejero adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Anthony Blinken, expresaba sus dudas en Twitter: «¿Por qué Kim Jong-un tendría que creerse cualquier cosa a la que el presidente Trump se comprometa cuando este, arbitrariamente, rompe a pedazos un acuerdo que la otra parte está cumpliendo?».

En esa misma línea, el analista Vipin Narang, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) aseguró a France Press que, apartándose del pacto, Trump «recuerda al mundo que los acuerdos son reversibles» y «que las armas nucleares pueden ser un seguro de vida».

En paralelo a la vista de Pompeo a Piongyang, más contactos diplomáticos fructificaron en acuerdo en Tokio. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, se reunió con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, y con el primer ministro chino, Li Keqiang, en un encuentro a tres bandas que en teoría debía celebrarse cada año pero que no se producía desde 2015. Los tres acordaron mantener la unidad y el respaldo a los acuerdos que surgieron de la cumbre intercoreana del pasado 27 de abril entre Kim y Moon. Con el objetivo de lograr «la completa desnuclearización» de la península coreana, se comprometieron a colaborar aunque sin ocultar sus divergencias.

Abe insistió en «mantener las sucesivas resoluciones de Naciones Unidas para solucionar los problemas norcoreanos», en referencia a las sanciones por sus pruebas de armamento. Una posición que contrasta con la de China, principal sustento económico del régimen norcoreano, que apuesta por ofrecer incentivos, como relajar las sanciones a Piongyang, a cambio de su desnuclearización.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Kim Jong-un libera a tres estadounidenses como gesto de buena voluntad con Trump