Kim Jong-un y Xi Jinping refuerzan sus relaciones con una nueva cumbre

Pompeo llega a Piongyang para preparar la cumbre entre el líder norcoreano y Trump


Pekín / E. La Voz

Por segunda vez en menos de dos meses Kim Jong-un visitó China de forma secreta para reunirse con Xi Jinping. Los mandatarios norcoreano y chino aceleran así sus contactos escenificando el compromiso por restaurar las relaciones bilaterales de dos aliados históricos y, además, con los preparativos para la cumbre con Donald Trump en el horizonte. Piongyang esperaba ayer la llegada del secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, para preparar dicha cita.

El encuentro entre Kim y Xi se produjo entre el lunes y ayer en la localidad costera de Dalian, en el norte de China, y ambos disfrutaron de un banquete, varias reuniones e incluso un paseo a la orilla del mar. Como suele ser habitual cada vez que un líder norcoreano llega a China, no se informó de la visita hasta que hubo terminado y fue entonces cuando las agencias oficiales de ambos países distribuyeron imágenes de la misma y explicaron que esta vez Kim llegó en avión. «Cuando las partes relevantes eliminen las políticas hostiles y las amenazas a la seguridad de Corea del Norte, no tendremos la necesidad de ser un Estado nuclear y podrá llevarse a cabo la desnuclearización», afirmó Kim según la agencia Xinhua.

China se ha esforzado por figurar como actor indispensable en la búsqueda de una solución para la desnuclearización de Corea del Norte, pese a las frías relaciones entre los antiguos aliados, especialmente desde que Pekín apoyó sin fisuras las sanciones de la ONU contra las pruebas armamentísticas del régimen de Piongyang.

Esta reunión, a la que el joven dictador viajó acompañado por su hermana, Kim Yo-jong, que ha adquirido un papel relevante, precede a la que Kim Jong-un y Donald Trump se prevé que mantendrán en junio.

Cadena perpetua para un posible sucesor del presidente chino

La ambiciosa campaña contra la corrupción en China suma a la lista a uno de los tigres más poderosos del régimen. Sun Zhengcai, hasta hace un año uno de los posibles sucesores del presidente Xi Jinping, fue condenado ayer a cadena perpetua acusado de aceptar sobornos por valor de unos 22 millones de euros.

Su caída en desgracia, en julio del 2007, sorprendió porque era uno de los líderes regionales del Partido Comunista chino (PCCh) mejor posicionados para ostentar a un cargo en la élite de la formación. Secretario del partido en Chongqing y exministro de Agricultura, algunas voces lo situaban entre los candidatos a suceder a Xi. Sun, de 54 años, será privado de sus derechos políticos de por vida, todas sus propiedades han sido confiscadas y sus ganancias ilegales serán recuperadas por el Estado.

Desde su llegada al poder en el 2013, la lucha contra la corrupción abanderada por Xi ha llevado a prisión a nombres tan poderosos como Zhou Yongkang, el exministro con el anterior presidente, Hu Jintao. Una campaña que también es vista como una purga de sus rivales dentro de la formación y es así como ven la penalización a Sun Zhengcai.

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