El PRI cambia de líder en plena campaña de las presidenciales

Retrocede en los sondeos, desgastado por la gestión de Peña Nieto

El nuevo líder del PRI (izquierda) abraza al candidato del partido
El nuevo líder del PRI (izquierda) abraza al candidato del partido

bogotá / e. la voz

Cambio en el liderazgo del PRI. El hasta ahora presidente del mayor partido de México, Enrique Ochoa, renunció al cargo incapaz de detener su declive. Ha sido sustituido por René Juárez, ex gobernador del Estado de Guerrero (2012-2018) y político de larga militancia en la formación. El relevo se produce a dos meses de unas elecciones presidenciales ante las que el candidato priista, José Antonio Meade, es tercero en las encuestas, a unos treinta puntos del líder de los sondeos, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador.

«Vengo de la misma entraña del partido», dijo ayer Juárez tras aceptar el cargo. «Cuenta usted con todo el respaldo del PRI», le dijo a Meade, presente en el relevo de poder. Varios columnistas mexicanos señalaron que el cambio podría haber sido impulsado por el propio candidato, un ex ministro de Hacienda bien valorado como tecnócrata, pero que no es militante del partido.

Es un secreto a voces en México que había discrepancias entre la cúpula del PRI y Meade, hasta el punto de que las siglas de la formación apenas aparecían en sus mítines. Juárez es considerado, en cambio, como uno de los hombres más cercanos al ex ministro y está incluso integrado en su campaña. «Es un cambio importante porque se da a 60 días de una elección que va a decidir el futuro del país», se encargó de puntualizar Meade.

El candidato sabe que su campaña no arranca. Ni siquiera está cerca del rebufo de Ricardo Anaya, segundo en las encuestas con alrededor del 30 % de intención de voto y aspirante por una extraña coalición del centro-derechista Partido de Acción Nacional (PAN) con formaciones de izquierda. Meade alcanza apenas el 17 % de proyección de voto en los últimos sondeos, a gran distancia de López Obrador, que registra un acumulado de alrededor del 48 % de partidarios y que finalmente se alzaría con la victoria tras fallar en dos ocasiones anteriores.

El lastre de la corrupción

El candidato del PRI no logra remontar el lastre que supone la impopularidad del presidente saliente, Enrique Peña Nieto. La administración de este último está siendo denostada por la mayoría de los mexicanos debido a los casos de corrupción que han surgido en el partido y entre algunos gobernadores priistas. Además, existe entre muchos la sensación de que la violencia ha escapado a todo control. El 2017 fue el año más violento de la historia reciente de México, con más de 25.000 asesinatos. Solo el 21 % de los ciudadanos aprueban la gestión de Peña Nieto, según la última encuesta divulgada.

Difícil, por ende, remontar el vuelo para la campaña de Meade. Su nombramiento fue visto como especial en México debido a que no es militante del PRI. Muchos vieron en ello un intento de Peña Nieto por mostrar una cara nueva que no estuviera relacionada con el aparato del partido y, por supuesto, alejada de los casos de corrupción. Pero la estrategia no parece estar dando resultado por ahora.

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