Tirotean a los acampados que piden la libertad de Lula

El Partido de los Trabajadores denuncia una campaña de acoso


BRASILIA / COLPISA

En un nuevo episodio de violencia política en Brasil, un desconocido disparó en la madrugada de ayer contra el campamento establecido en Curitiba en solidaridad con el expresidente Lula da Silva, que se encuentra confinado en una sede de la Policía Federal de la ciudad desde hace tres semanas. El ataque dejó dos heridos, uno de ellos de gravedad.

El Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, movimientos sociales y otras agrupaciones políticas de izquierda repudiaron la agresión. «Fue muy grave, esperamos una investigación rigurosa», declaró la presidenta del PT, la senadora Gleisi Hoffmann. El agresor, presuntamente un hombre que se acercó a la zona andando, disparó veinte tiros con un arma nueve milímetros.

Uno de los acampados resultó herido en el cuello y debió ser hospitalizado en cuidados intensivos. La otra víctima es una mujer que recibió el impacto en un hombro y su vida no corre peligro. La mayoría de los militantes de la vigilia estaban durmiendo cuando se produjo la agresión.

El PT vinculó el ataque con una campaña de actos violentos que comenzó, sostienen, con el juicio político que destituyó a Dilma Rousseff en el 2016. Recuerdan también el asesinato de líderes sociales y políticos izquierdistas, como el de la concejala Marielle Franco, ametrallada, o los disparos que la caravana de Lula ya recibió con anterioridad en el sur del país.

Para el PT, hay una «barbarie creciente» contra el partido fundado por Lula, procesado por corrupción y blanqueo de dinero. El exmandatario fue condenado en segunda instancia, pero se mantiene como el candidato preferido por los votantes de cara a las elecciones de octubre.

Restricción de visitas

La justicia de Paraná -el Estado cuya capital es Curitiba- es sumamente restrictiva con las visitas. Ya impidió que pudieran ver a Lula, de 72 años, el premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, el teólogo de la liberación Leonardo Boff y otros dirigentes, entre ellos gobernadores, diputados y senadores. El caso más controvertido fue la negativa de acceso a su médico.

El senador Lindbergh Farías, del PT, advirtió ayer de que hay «una campaña de odio» contra el partido promovida por medios de comunicación que fomentan un «movimiento neofascista en Brasil». Farías criticó también al juez Sergio Moro, que ordenó la detención de Lula y al candidato derechista Jair Bolsonaro -segundo en las encuestas- por su discurso intolerante. Para el senador, los ataques deben ser respondidos con la creación de un frente antifascista en Brasil, con todos los partidos de izquierda. Según los militantes del PT, este último ataque podría derivar en una masiva asistencia de simpatizantes de Lula al acto del primero de mayo por el día del trabajador, que se realizará en Curitiba en apoyo a su líder. En previsión de esa manifestación, las autoridades de la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba han pedido el traslado de su detenido estrella a otro centro penitenciario.

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