Kim Jong-un acelera hacia la paz

La prensa norcoreana menciona por primera vez en la última década la desnuclearización de la península, lo que dispara las expectativas del acuerdo


SEÚL / E. LA VOZ

En una cumbre histórica donde se suceden los actos nunca vistos, los medios norcoreanos han puesto la guinda sumando uno más. Era la primera vez que un líder norcoreano pisaba el Sur y que ambos líderes leían una declaración conjunta. La suma de todo eso provocó que ayer también fuera la primera vez en casi una década que la propaganda norcoreana hacía referencia de forma explícita a la desnuclearización. En un anuncio inusual en un régimen que censura todo lo que llega de su vecino, tanto los periódicos como la televisión oficial calificaban la cumbre de «nuevo hito» y destacaban con lenguaje pomposo «la nueva era de paz». Aquí van algunas claves para entender este momento trascendental.

¿Por qué ha cambiado Piongyang su estrategia belicista?

Hace apenas cinco meses que Corea del Norte lanzó su misil más potente, el Hwasong-15, capaz de alcanzar, según el régimen, cualquier punto de Estados Unidos. Fue el momento de máxima tensión en el pulso entre Piongyang y Washington, con la amenaza de una guerra, incluso de corte nuclear, asomando en el corto plazo de las relaciones entre ambos países. Contra todo pronóstico, el 1 de enero, en su discurso de año nuevo, Kim Jong-un cambiaba el tono de forma radical. «Kim Jong-un ve cómo las sanciones, especialmente desde que China las apoya, están dañando su economía y antes de que llegue la peor parte, ha decidido cambiar de estrategia», explica Chen Xiaohe, experto de la Universidad Normal de Pekín. «No solo tiene que ver con las sanciones. Ha elegido este momento porque sabe que ya es una potencia nuclear», añade Tong Zhao, del Instituto Canergie-Tsinghua de Pekín.

¿Qué probabilidades hay de que se cumpla el acuerdo de Punmanjon?

Solo el tiempo puede confirmar este punto aunque uno de los mayores expertos en el régimen de Piongyang no cree que Kim Jong-un vaya a desmantelar su arsenal nuclear «al menos en lo que queda de siglo». «Vamos a escuchar muchas declaraciones sobre desnuclearización, pero hay que recordar que el Tratado de No Proliferación de 1968 estipula que todos los estados deberán acometer un desarme nuclear y no ha tenido ningún efecto. Hay que ser realistas. Lo que está pasando es bueno, pero no hay que ser demasiado entusiastas», explicó Andrei Lankov, profesor de Estudios Coreanos de la Universidad Kookmin de Seúl, en un encuentro con periodistas durante la cumbre. 

¿Qué supone de forma práctica el acuerdo entre las dos Coreas?

Aunque el acuerdo es mucho más concreto de lo que se esperaba para esta primera cumbre, a partir de ahora empieza una nueva carrera de fondo. Faltan detalles sobre cómo se empezará a llevar a cabo esa desnuclearización que ya han anunciado que será gradual. De momento, ya hay un esquema sobre la mesa. En junio, la cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un será decisiva para poner en marcha la nueva era. En agosto se celebrará una reunión de familias divididas tras el conflicto, se retomará el proyecto para comunicar las dos Coreas con vías ferroviarias y en otoño será el presidente surcoreano, Moon Jae-in, quien visite Piongyang. Al final de año esperan firmar un Tratado de Paz que implicaría la intervención de Estados Unidos y China, ya que ambos países fueron los que firmaron el armisticio que dio por terminada la guerra.

¿Qué papel ha jugado en el proceso el nuevo presidente surcoreano?

Si hubiera que señalar a un solo artífice de esta situación de calma ese es el presidente surcoreano. Su llegada al poder hace justo un año, tras unas elecciones provocadas por los escándalos de corrupción de la anterior presidenta, dio un vuelco a la diplomacia con sus vecinos del norte. Descendiente de norcoreanos y abogado experto en derechos humanos, Moon Jae-in ha demostrado su capacidad para mantener el equilibrio entre las políticas de mano tendida y puño cerrado con las sanciones, lo que le ha convertido en un excelente mediador entre Piongyang y Washington. Ocupa el hueco abierto entre Pekín y el régimen norcoreano tras el endurecimiento de las sanciones chinas.

¿Cómo afecta el nuevo escenario a la cumbre entre Kim y Trump?

«Podría ocurrir que me vaya (de la reunión) rápidamente, con respeto, pero podría pasar. Podría ser que el encuentro nunca se lleve a cabo. Pero ahora mismo puedo decir que quieren que nos veamos», afirmó Donald Trump en una entrevista justo antes de la Cumbre Intercoreana. La atmósfera amable de este primer encuentro allana las dudas que se ciernen sobre el que mantendrán Kim Jong-un y Trump a principios de junio. «Este era un encuentro preparatorio de la cumbre entre Corea del Norte y Estados Unidos», aseguró Lankov.

Los doce guardaespaldas «runners» de Kim Jong-un

AFP

Son escoltas cuidadosamente elegidos por su condición física, su puntería, sus conocimientos de artes marciales y también su apariencia

Cuando el líder norcoreano Kim Jong-un bajó las escaleras para cruzar al frontera para reunirse con el presidente surcoreano estaba rodeado por un grupo de escoltas, doce en concreto, cuidadosamente elegidos por su condición física, su puntería, sus conocimientos de artes marciales y también su apariencia.

Los hombres vestidos con elegantes trajes y con corbatas azules todas iguales, marcharon muy cerca del líder norcoreano, a medida que éste se acercaba a la línea que demarca la frontera donde lo esperaba su homólogo surcoreano, Moon Jae-in.

En la cumbre se les vio incluso correr al lado de la limusina del líder norcoreano. Así protegieron a Kim Jong-un.

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