Una paz frágil frente a la prueba del «brexit»

El 20 aniversario del acuerdo de paz coge a Irlanda del Norte con la autonomía suspendida


Carrickfergus / Colpisa

David Hilditch, diputado autonómico desde 1998, tendría que estar a esta hora de la mañana en la Asamblea o en camino hacia el portentoso edificio que la aloja en Stormont. Dimensiones imperiales, piedra blanca de Portland, en su fachada seis columnas como condados tiene Irlanda del Norte, la estatua de Britannia con su tridente sobre el frontón. Pero no hay Asamblea ni Gobierno autonómico desde hace más de un año, así que Hildich, de 55 años, está en su oficina de Carrickfergus, a pocos metros del castillo construido durante la invasión normanda, al final del siglo XII. Hilditch votó no al Acuerdo de Belfast, que diseñó las instituciones, en el referendo de 1998. En esta comarca, Antrim Este, todos sus diputados son unionistas probritánicos.

«Había algunos aspectos del acuerdo que no encajaban en mis creencias, como las influencias exteriores, el papel que tendrían los consejeros.», explica. El Partido Democrático Unionista (DUP) al que pertenece fue fundado por un predicador presbiteriano, Ian Paisley, y se apartó de la negociación cuando el Gobierno de Londres incluyó en la mesa al Sinn Féin de Gerry Adams, asociado con el IRA. Con una participación que no se ha repetido, 81 %, el acuerdo para restaurar la autonomía y crear un Gobierno regional compartido fue apoyado por el 71 % de los votantes y rechazado por el 29 %.

No solo logró en las urnas una legitimidad inédita en la historia política de la isla de Irlanda. El proceso que desembocó en aquel acuerdo, un Viernes Santo, 10 de abril, y llevó a la pacificación imperfecta de una región convulsa y a la creación de instituciones mixtas se convirtió en un modelo que políticos en el País Vasco, Oriente Medio o Colombia han querido imitar.

La autonomía comenzó y colapsó. Hubo más negociaciones y más crisis, los partidos de los premios nobel de la paz David Trimble y John Hume se hundieron, el DUP emergió como el más votado, el IRA se desarmó, Paisley y Martin McGuinness desplegaron asombrosa armonía como líderes del Ejecutivo compartido... Y en el contexto ya confuso del brexit, las instituciones colapsaron de nuevo, en enero del 2017, por iniciativa de Sinn Féin, y el DUP se ha negado a restaurarlas por la exigencia de una ley de promoción del gaélico irlandés.

Owen Patterson, exministro británico de Irlanda del Norte, dice ahora que el Acuerdo de Viernes Santo «ha pasado ya su fecha de caducidad». El diputado David Hildich reconoce que la mayor dificultad es la confianza. Pero espera que se pueda reconstruir la autonomía. Y se ruboriza cuando se le pregunta qué hará si en las próximas semanas les retiran el salario a los políticos vacantes del majestuoso palacio de Stormont.

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