Alemania exige a la UE represalias a escala europea contra Facebook

Bruselas considera «inaceptable» la actitud del gigante e intensifica la investigación


BRUSELAS / CORRESPONSAL

De 50 millones de cuentas a 87 millones y de Estados Unidos a la Unión Europea. El escándalo de la filtración masiva de datos personales de Facebook a la empresa Cambridge Analytica sigue creciendo y ya salpica al territorio comunitario. Lo anunció ayer Bruselas: «Las últimas cifras publicadas por la compañía confirman que los usuarios europeos también se han visto afectados», aseguró el portavoz Christian Wigand. El Ejecutivo comunitario no ahorró en reproches contra el gigante digital. «Es inaceptable que permitan el acceso no autorizado y el uso posterior de datos personas de sus usuarios», señalaron desde la institución.

Pero las quejas y las acusaciones más duras se lanzaron desde Berlín. El Gobierno alemán arremetió contra la empresa estadounidense por permitir que un tercero aprovechase las brechas de seguridad de la red para cocinar campañas políticas como la de Donald Trump o el brexit. Alemania no quiere que Facebook salga impune. Sus autoridades calculan que al menos 300.000 de sus ciudadanos se han visto afectados. Exige represalias y medidas para evitar que vuelva a ocurrir. «Es una red social sin transparencia. Sacrifican las convicciones éticas en favor de las convicciones comerciales», denunció ayer la ministra alemana de Justicia, Katarina Barley, quien ya se reunió la semana pasada con responsables de la compañía de Zuckerberg para pedir explicaciones y conocer el alcance del escándalo.

«Ha perdido toda la confianza» en la que basaba su modelo de negocio, sostuvo antes de mandar un mensaje al resto de cancillerías europeas: hay que poner límites a Facebook y hay que hacerlo ya. Berlín no quiere esperar más tiempo. Barley exige a la red social que explique cómo funcionan sus algoritmos y demanda a la UE una revisión en profundidad las normas de protección de datos. El objetivo es fijar «requisitos más claros» a los gestores de las redes sociales para poder operar en los 28.

Por el momento, la única reacción desde Bruselas ha llegado de la mano de la comisaria de Justicia, Vera Jourová, quien se ha puesto en contacto con las autoridades nacionales de protección de datos y la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. para recibir información actualizada de la situación. La investigación, liderada inicialmente por el Reino Unido, cuya agencia encargada investiga ya a 30 organizaciones, además de Facebook, por el uso de datos personales en campañas políticas, se ha intensificado. También continuarán los contactos al más alto nivel político entre los responsables de Facebook y Bruselas en los próximos días. La compañía «ha contactado con nosotros y ha mostrado voluntad de trabajar», admite Wigand. Pero las buenas intenciones no aplacan el hambre sancionador en la UE.

Los reiterados casos de violación de las normas de privacidad protagonizados por Facebook y otras plataformas digitales que se resisten a someterse a la legislación comunitaria, propiciaron el año pasado cambios en la regulación para endurecer las multas. La nueva ley de protección de datos, que entrará en vigor el próximo 25 de mayo, establece sanciones de entre 20 millones de euros y el 4 % de la facturación global de cualquier empresa que insista en hacer negocio a costa de la privacidad de sus usuarios. El consentimiento activo y la claridad en la redacción de los términos de uso pasarán a ser obligatorios.

Más de 3.000 empleados de Google piden no participar en el negocio de la guerra

Cerca de 3.100 empleados de Google han firmado una carta en la que solicitan al consejero delegado de la empresa, Sundar Pichai, que la compañía no participe «en el negocio de la guerra» y piden, específicamente, poner fin a la colaboración con el Pentágono en el proyecto Maven.

«Creemos que Google no debería tomar parte en el negocio de la guerra. Pedimos la cancelación del proyecto Maven y que Google diseñe, publique y aplique una política estableciendo que ni Google ni sus proveedores desarrollarán jamás tecnología bélica», comienza la carta.

El proyecto Maven es un programa de desarrollo de inteligencia artificial que se centra en el reconocimiento de imágenes de manera que, tras un período de aprendizaje, puede reconocer por sí mismo elementos que podrían ser considerados una amenaza. Este algoritmo comenzó a ser empleado por drones a finales del año pasado.

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