Rusia, Irán y Turquía deciden el futuro de Siria ante un EE.UU. ausente

Trump ordena al Pentágono que prepare la retirada, pero sin fijar una fecha de salida

Rohaní, Erdogan y Putin se reunieron en la capital turca para tratar el conflicto sirio
Rohaní, Erdogan y Putin se reunieron en la capital turca para tratar el conflicto sirio

Redacción / La Voz

Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan y Hasán Rohaní se saben amos y señores del tablero sirio y como tales se reunieron ayer en Ankara para dibujar el futuro del país, ante la irrelevancia y ausencia de Donald Trump, centrando en que sus tropas salgan cuanto antes de Siria. Los presidentes ruso, iraní y turco marcan ahora las reglas en el conflicto, como garantes del proceso de paz de Astaná, un año después de la fallida iniciativa de la ONU y Occidente.

Irán y Rusia están llevando a Bachar al Asad de victoria en victoria frente a los opositores (hace un año Alepo y ahora Guta Oriental). Turquía hace tiempo que parece haber dejado a un lado su objetivo de derrocar a Al Asad (aunque Erdogan sigue calificándolo a diario de asesino de su propio pueblo) en pos de combatir las aspiraciones secesionistas de los kurdos sirios. El trío, no obstante, tiene aún que resolver sus diferencias en un conflicto en que apoyan a grupos enfrentados.

Pese a todo, Putin, Erdogan y Rohaní se presentaron ayer como un frente unido y pacificador, que reafirma la integridad y soberanía de Siria. En una declaración conjunta dejaron constancia de las bases de un proceso de paz que debe concluir en una Constitución y unas elecciones libres y justas. Ni una línea sobre el futuro de Al Asad, ni de si las YPG estarán incluidas en las negociaciones de paz. De paso, el líder iraní pidió la retirada de las tropas turcas de la región de Afrin.

Marcha atrás

En Washington, la preocupación se centraba en el repliegue inminente anunciado el martes de Trump. «Quiero traer a nuestras tropas a casa», dijo, en referencia a los 2.000 soldados desplegados en Siria para luchar contra el Estado Islámico con el apoyo de las YPG. Horas después dio marcha atrás tras reunirse con su equipo del Consejo de Seguridad Nacional. Así ordenó al Pentágono que prepare la retirada, pero esta no será inminente, como él quería, y ni tan siquiera hay un calendario de salida. Sus asesores -incluido Mike Pompeo, el jefe de la CIA nominado a ser secretario de Estado- desaconsejan una retirada apresurada, aunque dejan claro su deseo de poner fin a la misión en Siria.

Los deseos del comandante en jefe chocan con los del general Joseph L. Votel, jefe del Comando Central de EE.UU., que considera que la campaña militar en Siria ha tenido mucho éxito, pero lo peor está por llegar. Centra su preocupación en que el repliegue brinde al EI el espacio necesario para reagruparse.

Gran parte de la preocupación de Trump parece girar en torno al dinero (que quiere invertir en territorio nacional y no en el lejano Oriente Medio). «Hemos gastado 7.000 millones de dólares en los últimos siete años», esgrimió. Quiere que otros países, en concreto los ricos reinos árabes, paguen la estabilización y reconstrucción de Siria, e incluso el envío de sus tropas, si es necesario. Trump espera la respuesta del rey saudí a su petición de que contribuya con 4.000 millones, según The Washington Post. La retirada supondrá un duro revés para las milicias kurdas en medio del acoso de Turquía, además de ceder definitivamente a Irán y Rusia el futuro de Siria. Pero, según Haaretz, Trump y el príncipe heredero saudí creen que nada se puede hacer ya en la guerra siria.

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