Otro error de Boris Johnson complica la gestión del caso Skripal a Theresa May

Moscú convoca al Consejo de Seguridad tras negársele participar en la investigación


REDACCIÓN / LA VOZ

La locuacidad de Boris Johnson ha vuelto a generar otro incendio diplomático al Gobierno de Theresa May. El ministro de Asuntos Exteriores escribió un tuit -que borró a las pocas horas- en el que aseguraba que el laboratorio militar de Porton Down certificaba la procedencia rusa del veneno que casi le cuesta la vida al exespía Serguéi Skripal y a su hija Yulia. Esas palabras fueron desmentidas de forma directa por el responsable del centro de investigación, que se limitó a señalar que el elemento utilizado era Novichok, diseñado por los rusos, pero que él no podía certificar el origen del ataque.

El patinazo de Johnson fue aprovechado por Rusia para ahondar en su línea de defensa: «Nosotros no hemos sido. Nos culpan como parte de una cortina de humo del Reino Unido porque es más fácil para ellos atacarnos a nosotros y tapar así los problemas para explicar las consecuencias del brexit a sus electores», apuntaron varios portavoces de Moscú en cascada. «Incluso en la provocación grotesca con los Skripal urdida por los servicios secretos del Reino Unido y EE.UU., parte de los estados europeos no se apresuran a seguir ciegamente a Londres y a Washington», dijo el jefe del Servicio de Espionaje Exterior de Rusia, Serguéi Narishkin.

La ofensiva diplomática incluyó además la exigencia de Rusia, con el apoyo de China, de tomar parte en las investigaciones sobre el atentado, algo a lo que Londres se niega de forma rotunda. Moscú trasladó esa exigencia a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que se reunió ayer, pero recibió una respuesta negativa. La OPAQ -una organización de carácter estrictamente consultivo- estudiará el caso y emitirá un veredicto en las próximas semanas, pero no facilitará al Gobierno ruso la identidad de los investigadores que elaborarán la resolución definitiva.

Moscú también anunció ayer que pedirá una reunión urgente, esta misma tarde, del Consejo de Seguridad de la ONU para analizar el caso, reiterar su inocencia y exigir su participación en el proceso investigador.

Críticas internas

La hiperactividad rusa contra Johnson se complementa con las críticas internas. El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbin, cargó duramente contra el que fuera alcalde de Londres: «Señaló a Rusia al 101 % y se excedió de la información que tenía realmente expresando sus opiniones en lugar de ceñirse a lo que sabía realmente», dijo antes de exigirle responsabilidades y acusarle de «exagerar» en sus acusaciones.

La actitud de Boris Johnson tampoco ayuda a la gestión de Theresa May, con la que mantiene una relación distante. La primera ministra intenta modular la respuesta hacia Moscú, pero los mensajes de su ministro de Exteriores y sus afines, como el responsable de Seguridad, Ben Wallace, complican el apaciguamiento de la crisis entre Downing Street y el Kremlin.

Por su parte, Bélgica confirmó ayer la expulsión de uno de sus diplomáticos de Moscú en represalia por la salida de un empleado ruso de Bruselas.

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