Europa ultima represalias contra Rusia por el ataque químico al Reino Unido

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Países como Francia y Alemania podrían expulsar a diplomáticos rusos

24 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

«Es altamente probable que Rusia sea responsable de este ataque. No hay otra explicación plausible», insistió ayer el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Ni siquiera el escrupuloso lenguaje diplomático pudo disfrazar la absoluta certeza que tienen los líderes europeos sobre la autoría del ataque químico perpetrado en Salisbury (Reino Unido) contra el ex espía ruso, Serguéi Skripal, y su hija Yulia. La información aportada por la primera ministra británica, Theresa May, durante el encuentro con sus socios de la UE en Bruselas, deja claro que el suceso lleva el sello de Moscú.

«Lo que pasó en el Reino Unido no tiene precedentes y exige una reacción», aseguró el presidente francés, Emmanuel Macron, tras analizar el informe detallado del Gobierno británico. La autopsia del incidente está plagada de huellas rusas. Es tan evidente la implicación del Kremlin y tan palpable la falta de cooperación del Gobierno ruso en la investigación en curso, que los 28 acordaron por unanimidad la madrugada del viernes llamar a consultas al embajador de la UE en Moscú.

No obstante, los 28 fueron incapaces de articular una ofensiva diplomática coordinada para responder a la agresión del vecino ruso. Países como Italia y Grecia siguen presionando para rebajar la tensión y esquivar un escenario de sanciones. Alemania y Francia no han querido dejar pasar esta última provocación: Ambos liderarán las represalias contra el Gobierno de Vladimir Putin. Los bálticos quieren mano dura. La presidenta lituana, Dalia Grybauskaité, anunció que su Gobierno se prepara para contraatacar: «Varios países empezaremos a aplicar medidas nacionales a partir de la próxima semana», anticipó.

Dinamarca y Croacia se sumaron al grupo. Letonia sopesa la expulsión inmediata de diplomáticos rusos. Otros países, como Irlanda, prefieren estudiar nombres antes de ejecutar expulsiones: «Lo que haremos ahora es considerar en los próximos días si queremos sanciones individuales contra diplomáticos rusos en Irlanda», aseguró su primer ministro, Leo Varadkar, quien insiste en distinguir entre agentes de inteligencia y funcionarios. Su homólogo belga se mostró más favorable a adoptar represalias «proporcionales a la gravedad de los hechos», pero «manteniendo el diálogo con Rusia».

Una posición de equidistancia que también comparte el presidente español, Mariano Rajoy, quien ayer volvió a distanciarse de la polémica delegando en el eje franco-alemán la responsabilidad de articular la respuesta europea: «Queremos que las decisiones que se adopten sean respaldadas por todos y tengan un amplio consenso», explicó. El propio Varadkar aseguró que algunos países prefieren extender las sanciones rusas vigentes por la invasión de Crimea hasta un año más, en lugar de los seis meses habituales. Además se podrían incluir más nombres en la lista de individuos rusos a los que se les han congelado los activos y se les ha prohibido viajar a la UE.

El bloque responde con 28 voces a una agresión colectiva. La amenaza no se ciñe al Reino Unido, pero sus líderes son incapaces de cerrar filas. «Es muy difícil preparar una reacción adecuada a un ataque como este. Tenemos intereses, tradiciones, geografías y escenarios políticos diferentes en Europa. No es fácil mantener a un grupo de 28 junto. Espero que los Estados tomen medidas adicionales», justificó Tusk.

La UE ofrecerá un acuerdo de libre comercio a Londres

La Unión Europea y el Reino Unido entran en una nueva fase. Londres consiguió sortear ayer las suspicacias de los socios europeos para avanzar en el tortuoso camino del brexit. Quedan «flecos» por cerrar, y son importantes, pero la UE cree que los esfuerzos británicos han sido «suficientes» para abrir la puerta a la negociación sobre la relación futura.

«Entramos en una fase decisiva», anunció el negociador europeo, Michel Barnier. Los derechos de los ciudadanos, la factura del divorcio y las condiciones para brindar al Reino Unido una prórroga de 21 meses dentro del mercado único ya tienen melodía y letra. Ahora toca esbozar los acordes del futuro acuerdo de libre comercio que May quiere sellar con los 27 antes de que termine el otoño. Un calendario apretado sin alternativa. Los parlamentos nacionales y la Eurocámara tienen que seguir sus procedimientos de ratificación.