Los ladrones de datos de Facebook usaron un juego de preguntas para robarlos

Steve Bannon, exestratega de Trump, era el jefe en la sombra de Cambridge Analytica, la red que manipuló a la opinión pública

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nueva york / corresponsal

El agitador de la extrema derecha y antiguo estratega jefe de la Casa Blanca Steve Bannon, supervisó los primeros esfuerzos de Cambridge Analytica para recolectar los datos de 50 millones de perfiles y potenciales votantes en Facebook. Apodado el Rasputín del ala oeste, Bannon comenzó a construir su influencia en la candidatura de Donald Trump mucho antes de que el neoyorquino anunciase su intención de correr por la presidencia. Las revelaciones provienen de Chris Wyle, la garganta profunda del caso sobre la mayor filtración de datos del gigante tecnológico, que después fueron usados para elaborar un programa que influiría en las elecciones del 2016.

Fue en 2014 cuando el también exdirector de la campaña de Trump supervisó, como vicepresidente de la consultora británica, las primeras acciones para recopilar la información de la red social. Bannon aprobó un gasto de un millón de dólares para adquirir los datos, aunque lo que todavía está por confirmar es si sabía que la empresa de grandes datos estaba obteniendo la información de Facebook de forma ilegal. Sea como fuere, Bannon promovió, identificó y probó el poder de los mensajes anti-establishment que luego emergerían como temas centrales en los discursos de campaña del hoy presidente.

«Tuvimos que conseguir la aprobación de Bannon. Él era el jefe de Alexander Nix. Nix no tenía autoridad para gastar tanto dinero sin su aprobación», explicó Wylie a The Washington Post, sobre el papel del exconsejero delegado recientemente destituido y quien ha reconocido que su empresa jugó un papel importante en la victoria del neoyorquino.

Cuestionarios atractivos

¿Cuál fue el mecanismo utilizado para ayudar al presidente a encontrar a sus votantes?. La respuesta es «This Is My Digital Life» (Esta es mi vida digital). Ese es el nombre de la aplicación que recopiló los datos de Facebook y cuyo creador, el catedrático ruso-estadounidense Alexsandr Kogan, fue contratado por Cambridge Analytica. Dicha aplicación ponía a disposición de los usuarios de la red social cientos de cuestionarios atractivos con preguntas sobre su personalidad o gustos y bajo títulos como «qué clase de Pokemon eres» o «cuáles son las palabras que más usas». Alrededor de 320.000 personas contestaron los cuestionarios elaborados por Kogan, con un añadido importante. La aplicación no solo recopilaba la información de los usuarios que contestaban dichos cuestionarios, sino también la de sus contactos en Facebook. Así, millones de perfiles psicológicos sirvieron como base de datos para que la campaña de Trump supiese con exactitud qué mensaje utilizar, dónde hacerlo y a quién lanzarlo.

El escándalo ha supuesto un nuevo dolor de cabeza para los funcionarios de la avenida Pensilvania que, con dificultad, tratan de desvincular al magnate de cualquier responsabilidad. Sin embargo, la huella de su antiguo hombre de confianza en esta nueva tormenta, así como la presencia de su donante, Robert Mercer, ha puesto todos los focos de atención en el despacho oval. En aras de esclarecer todos los hechos, el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes ha citado tanto a Wylie como a Kogan para preguntarles sobre el papel exacto de Cambridge Analytica en los comicios de 2016.

La red social pierde en bolsa 53.000 millones en tres días

Mark Zuckerberg rompe su silencio y anuncia un refuerzo en la seguridad de la compañía

Mark Zuckerberg rompió ayer su silencio para anunciar que Facebook investigará «todas las aplicaciones que accedieron a grandes cantidades de información» antes de 2014 y que ampliará sus restricciones a desarrolladores para evitar «abusos». Un mensaje escueto con el que el fundador de la red social pretende capear el escándalo que golpea a su compañía

Con 2.000 millones de usuarios y un presidente ejecutivo cuyo nombre es reconocido a nivel mundial, Facebook lleva meses de crisis en crisis relacionadas con las noticias falsas, o la actividad de los trolls rusos en la plataforma. En todas ellas ha habido una constante y ha sido el silencio de su líder. Según medios estadounidense, este mutismo provocó un aumento de la frustración entre la alta dirección de la tecnológica. «He estado trabajando para entender exactamente lo que pasó y cómo asegurarme de que esto no vuelva a suceder», se justificó ayer.

El escrutinio sobre Zuckerberg se extiende a Washington, donde ya son varios los legisladores que demandan el testimonio del empresario ante el Congreso. Investigaciones de la Comisión Federal de Comercio y de fiscales de Nueva York y Massachusetts, así como una demanda de una ciudadana de Maryland han pedido explicaciones al gurú tecnológico, lo que anticipa una larga temporada de procesos con posibilidad de multas millonarias por violar la privacidad de sus usuarios.

La red ha perdido ya más de 53.000 millones de dólares de capitalización bursátil en comparación con la valoración de mercado de la semana pasada. Las acciones de la compañía se intercambiaron ayer a 169.39 dólares por título después de haber cerrado el viernes en 185,09 dólares. Es decir que en apenas tres días, la red social se hundió lo mismo que lo que valen empresas como Tesla (52.458 millones de dólares), eBay (34.538 millones), o American Airlines (26.174 millones).

Eliminar la cuenta

El batacazo ha sido tal que incluso han aumentado las búsquedas de «cómo eliminar tu cuenta de Facebook», además de surgir movimientos como el de #DeleteFacebook (Borrar Facebook), que aboga por la eliminación de los perfiles para evitar el uso ilegal de datos personales por parte de terceros. A dicho movimiento se sumó el cofundador de la aplicación de mensajería WhatsApp, propiedad de Facebook desde 2014, Brian Acton, quien a través de Twitter ha defendido que «es la hora» de borrar los perfiles de la plataforma.

Bruselas eleva la alerta y se plantea ayudar a los países que inviertan más en periodismo

cristina porteiro

Los cimientos de las democracias europeas han vuelto a temblar y esta vez por el estruendo al otro lado del Atlántico. El escándalo en el que se ha visto envuelta Facebook, tras airearse el robo masivo de datos perpetrado por Cambridge Analytica, amenaza con desatar una nueva tormenta en la UE. La empresa, aprovechando las lagunas de control del gigante digital, robó datos de en más de 50 millones de cuentas para orquestar una campaña a favor de la elección de Donald Trump.

Bruselas, al igual que Washington y Londres, ya han pedido explicaciones. El primero en hacerlo fue el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, quien invitó el martes al fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, a rendir cuentas ante el hemiciclo y aclarar si Cambridge Analytica se habría podido aprovechar de los agujeros de seguridad en su plataforma para manipular el voto en las elecciones que se han celebrado en la UE en los últimos años.

Derecho a saber

«Estoy tan preocupada como cualquiera», admitió ayer la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager. La danesa no escondió su enfado: «Si hay una brecha en la seguridad y los datos son robados, los ciudadanos tienen el derecho a saberlo», sostuvo durante una rueda de prensa en la que también deslizó algunos de sus temores en torno al futuro de las bases de datos y su tratamiento legal. «En el futuro serán una moneda más, fuente de innovación y también un modo de influenciar en elecciones políticas», alertó.

Más allá del malestar evidente dentro de los cuarteles de Bruselas, la Comisión Europea teme que este escándalo marque un antes y un después en la confianza del público en torno al futuro de la economía digital. Y no solo eso. Al robo de datos con fines desestabilizadores se suma el gran desafío de la propagación masiva de noticias falsas a través de redes sociales, una tarea pendiente de Facebook a la que Vestager prestó ayer especial atención. «Vemos un cambio dramático en el alcance y la rapidez con la que se pueden propagar las noticias falsas en nuestra sociedad. Estamos dispuestos a apoyar a los países que apuesten por una mayor inversión en periodismo de calidad para contrarrestar esas noticias falsas y manipulaciones», indicó.

El escándalo de Facebook y la primera gran marea negra de los datos, el nuevo petróleo

César Rodríguez
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El exitoso modelo de negocio de la red social explica también el escándalo que la ha hecho tambalearse

El 2018 arrancó con un curioso mensaje del fundador de Facebook. Mark Zuckerberg prometía «arreglar» la red social con más usuarios del planeta. 

Era un aviso a navegantes y a accionistas. Venían tiempos difíciles para un gigante de Internet que se tambalea víctima del éxito de su modelo de negocio: Facebook se enriqueció gracias a la publicidad vinculada al petróleo del siglo XXI, los datos personales de sus 2.000 millones de usuarios; y está en el ojo del huracán por una peculiar marea negra, la causada por el uso de esa información por parte de Cambridge Analytica, una consultora que se vende así: «Usamos datos para cambiar el comportamiento del público».

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