Trump fulmina a Tillerson y pone en su puesto a Pompeo, el halcón del Tea Party

Gina Haspel, nominada a ser la primera mujer en dirigir la CIA en sus 70 años de historia

El destituido secretario de Estado Rex Tillerson
El destituido secretario de Estado Rex Tillerson

Nueva YOrk / corresponsal

«Mike Pompeo, director de la CIA, se convertirá en nuestro nuevo secretario de Estado. ¡Hará un fantástico trabajo! ¡Gracias a Rex Tillerson por su servicio!». Fue a través de Twitter como Donald Trump destituyó este martes al jefe de la diplomacia de Estados Unidos. Puso fin así a una relación deteriorada y marcada por los permanentes rumores de ruptura. Sus desavenencias no eran ningún secreto, de hecho la única duda era poner fecha a su despido.

Desde el viernes, era la crónica de una muerte anunciada. Fue ese día cuando el jefe de Gabinete, John Kelly, alertó a Tillerson de las intenciones del republicano de destituirlo, aunque sin darle una fecha concreta. Las tensiones entre ambos estallaron en octubre pasado, cuando Trump aseguró que Tillerson perdía el tiempo queriendo negociar con Corea del Norte. Días después, se filtró que el secretario de Estado había llamado «imbécil» al presidente, algo que nunca desmintió directamente. Trump le retó entonces a comparar sus test de inteligencia. Pero sus roces y desencuentros fueron constantes durante la crisis entre Catar y sus vecinos árabes, la salida del Acuerdo del Clima de París o su apuesta por mantener el pacto nuclear con Irán.

Tillerson no tuvo ninguna palabra de agradecimiento para Trump. Tampoco el presidente: «Teníamos diferentes opiniones», reconoció antes de subir al helicóptero presidencial Marine One rumbo a California. Poco después fue Tillerson quien anunció que dejará el Gobierno el 31 de marzo, delegando hasta entonces sus funciones en su número dos, John Sullivan. «Ahora vuelvo a la vida privada», dijo minutos después de haber hablado con Trump. La falta de una conversación previa al cese y una explicación de las causas motivó el enfado del subsecretario de Estado Steve Goldstein, que terminó también despedido tras criticar el oscurantismo del presidente.

Según The New York Times, la decisión se produjo para construir un nuevo equipo ante el inédito encuentro entre Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un, y para ello, el neoyorquino quiere a su lado a uno de sus más firmes aliados. Pompeo, ultraconservador y seguidor del Tea Party, coincide con la línea dura del presidente respeto a Corea del Norte e Irán. «Estoy profundamente agradecido», manifestó Pompeo. Gina Haspel es la nominada a ser su sustituta y sería la primera mujer en dirigir la CIA en sus 70 años de historia. La confirmación de ambos no será sencilla, ya que debe obtener el visto bueno del Senado, donde decenas de altos funcionarios aún esperan a ser aprobados.

Gina Haspel, una veterana espía que dirigió un centro de torturas

A. R.

Durante la ofensiva posterior a los atentados del 11S fue la directora de una de las cárceles clandestinas de la CIA instalada en Tailandia. Ahora, podría ser la primera mujer al frente de la agencia en sus 70 años de historia

«Gina es una espía ejemplar y una devota patriota que aportará al cargo treinta años de experiencia profesional», dijo Mike Pompeo, el hasta ayer director de la agencia de espionaje estadounidense, de la mujer designada para sustituirle. La supuesta ejemplaridad de la veterana Gina Haspel es, sin embargo, cuestionada por su oscuro pasado repleto de capítulos relacionados con torturas a detenidos. Varios senadores, tanto demócratas como republicanos, ponen en duda su nominación. «Los antecedentes de la señora Haspel la hacen inadecuada para servir como directora de la CIA», manifestó el demócrata Ron Wyden.

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«Comandante en caos»

La nueva crisis en Foggy Bottom (sede del departamento) motivó indignación en la oposición. «La inestabilidad de esta Administración en casi todas las áreas debilita a EE.UU.», denunció el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer. Por su parte, el demócrata de más alto rango en el Comité de Relaciones Exteriores, Robert Menéndez, calificó a Trump como «comandante en caos», parafraseando su cargo de comandante en jefe. Además de sus constantes salidas de tono, si algo está caracterizando la presidencia de Trump son las numerosas renuncias y destituciones. En poco más de un año, son más de veinte los funcionarios que han abandonado el Gobierno del republicano.

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