Putin resucita la guerra de las galaxias

Lanza su campaña presidencial con un discurso militarista y presenta misiles capaces de perforar el escudo de la OTAN en Europa y de golpear a EE.UU.


redacción / la voz

No se le puede negar el factor sorpresa. Cuando Occidente se devana los sesos para neutralizar la kombinaciya o guerra desinformativa desatada por su inteligencia a través de la difusión masiva de noticias falsas, el presidente ruso, Vladimir Putin, sobresalta al mundo con el anuncio de una escalada armamentista que evoca la guerra de las galaxias lanzada en su día por Ronald Reagan. Fue durante el transcurso de su decimocuarto discurso ante las dos cámaras del Parlamento y en un alarde de espectacularidad que desató aplausos de entusiasmo entre los asistentes.

Mediante un sistema audiovisual no empleado hasta ahora en este tipo de intervenciones, Putin se jactó de las nuevas armas creadas por la industria militar rusa y con las que su país piensa hacer frente al escudo antimisiles estadounidense y al despliegue de la OTAN en el este de Europa. Según Colpisa, empezó con el misil balístico Sarmat, con capacidad para portar varias ojivas atómicas. En el gráfico exhibido en una gran pantalla, pudo verse la recreación de cómo el cohete alcanzaría el territorio de EE.UU. sin ser interceptado.

Presentó también, con los correspondientes vídeos e ilustraciones, un cohete de autonomía ilimitada, ya que, según explicó, irá dotado de un propulsor atómico. Un robot-torpedo, susceptible también de llevar carga nuclear, capaz de alcanzar cualquier objetivo en las profundidades marinas, fue otra de las primicias. «De momento, no tenemos todavía nombre para estas dos últimas armas», anunció Putin.

En las filmaciones que acompañaron la alocución presidencial desfilaron además los cohetes Kinzhal, para uso de la aviación, y los sistemas de misiles Avangard. «Son armas de las que nadie dispone todavía. Cuando empecemos a producirlas en serie, el sistema antimisiles americano quedará inutilizado, podrá arrojarse a la basura», afirmó. Al mismo tiempo, en clara referencia a Siria, Putin advirtió que «cualquier ataque contra nosotros o nuestros aliados con armas atómicas, sean de la potencia que sean, tendrá una respuesta nuclear». Según sus palabras, «antes de que nos dotáramos de estos nuevos sistemas de armamentos, nadie quería escucharnos. ¡Escúchennos ahora!», dijo.

Rusia, añadió el jefe del Kremlin, «no quiere atacar a nadie», pero alertó que hay que escuchar a su país, «hay que dialogar», en aparente referencia a la idea que viene defendiendo desde hace años en cuanto a la necesidad de diseñar un nuevo orden mundial. «El objetivo de contener a Rusia ha fracasado», añadió.

Con una duración de casi dos horas (116 minutos), el discurso ha sido el más largo que un jefe del Estado ruso pronunció ante las dos cámaras parlamentarias, desde que lo hiciera por primera vez Boris Yeltsin en 1994. Por primera vez, ha tenido como escenario, no la suntuosa sala de San Jorge del Kremlin sino el edificio del Manezh, que habitualmente su utiliza como centro de exposiciones y de congresos.

También esta vez han sido invitados al evento, no solo diputados, senadores, miembros del Gobierno y autoridades religiosas de todas las confesiones presentes en el país, sino también intelectuales, científicos, cineastas, actores, directores de medios de comunicación y hasta jóvenes pertenecientes a grupos de voluntarios.

El discurso, que se produce a poco más de dos semanas de los comicios presidenciales y en el que se han vuelto a hacer promesas de mejorar el nivel de vida de los rusos, ha causado malestar entre el resto de los candidatos, que denuncian no disponer de una oportunidad similar para exponer sus programas.

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