El yerno de Trump, acorralado, pierde el acceso a la información más secreta

Rosa Paíno
Rosa Paíno REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

YURI GRIPAS | AFP

Sus contactos con dirigentes extranjeros indignan a los pesos pesados del ala oeste

01 mar 2018 . Actualizado a las 07:31 h.

El futuro político del asesor y yerno de Donald Trump se tambalea. Con pocas horas de diferencia Jared Kushner se ha quedado sin permiso para acceder a los informes ultrasecretos de la inteligencia de EE.UU. y su credibilidad ha quedado en entredicho después de que se filtrara que China, Israel, México y Emiratos Árabes Unidos discutieron como manipularlo a su favor, echando mano de sus intereses financieros y su falta de experiencia política. El jefe de Gabinete, John Kelly, lleva meses intentando expulsar del ala oeste al yernísimo. Por ahora le han cortado las alas. Los analistas se preguntan si se atreverá a ir más allá.

Desde la llegada de Kelly en julio, Kushner ha visto recortadas sus competencias (la primera entrar a su antojo en el despacho de su suegro) y como se reducía su círculo de confianza tras varias dimisiones (y se esperan más en los próximos días). A partir de ahora, el marido de Ivanka ya no podrá ojear el daily brief diario que recibe el presidente. Su acceso a los informe de inteligencia se ha rebajado de «alto secreto» a «secreto». Hace unas semana la renuncia del asesor Rob Porter (acusado de maltratar a su mujer) destapó que él, Kushner y otra docena de empleados tenían acceso a documentos sensibles gracias a un permiso temporal concedido por la Casa Blanca mientras se investigaba sus antecedentes. La tardanza levantó las especulaciones sobre los turbios asuntos de Kushner y el resto para poner en peligro su país.

Según The Washington Post, los contactos de Kushner con ciertos dirigentes extranjeros ha sido una inquietud constante entre los pesos pesados del Gabinete. A veces los ocultó al Consejo Nacional de Seguridad para disgusto de su director, el general H.R. McMaster. Su reuniones con cargos extranjeros y su vulnerabilidad es desde hace tiempo un tema recurrente en los informes diarios que le llegan a McMaster, según el Post.