La UE cierra la puerta a una transición ilimitada del «brexit»

El Gobierno de May rechaza seguir en la unión aduanera, como propone el laborista Corbyn

.

bruselas / corresponsal

El período de desconexión del Reino Unido deberá ser «corto y limitado en el tiempo». El negociador europeo del brexit, Michel Barnier, volvió ayer a echar por tierra las esperanzas que había depositado el Gobierno británico de poder alargar sine die la prórroga concedida por la UE para abandonar el bloque de la forma menos traumática.

«Al Reino Unido le gustaría mantener una duración abierta. Por supuesto, no es posible», sostuvo el francés para quien no hay absolutamente nada cerrado en torno a ese período transitorio. Ni las condiciones ni su duración. Y es que Londres también quiere que se le permita «picar» dentro del Mercado Único mientras restringe los derechos de los europeos que aterricen en la isla durante esa etapa.

«Es inaceptable. No queremos que haya dos clases de ciudadanos europeos en el Reino Unido, que aquellos que ya vivían antes tengan más derechos que los que lleguen después», indicó el responsable del brexit en la Eurocámara, Guy Verhofstadt. El belga sí quiere que Barnier ofrezca «más flexibilidad» en los plazos para no estrangular el proceso que amenaza con descarrilar en cualquier momento: «Si no puede ser para diciembre del 2020, podemos darles dos o tres meses. Hay transiciones que duran hasta tres años. Pero no mucho más. No se puede diseñar un sistema que al final acabe suplantando al acuerdo de retirada», declaró ante la mirada atenta de los eurodiputados británicos reformistas.

Los miembros del partido de May acusaron a la UE de «querer hacer caer al Gobierno británico», que ya se tambalea por sí solo azuzado por las peleas internas y la oposición de Jeremy Corbyn. El laborista se ganó esta semana el aplauso de la industria al sugerir que el Reino Unido debería seguir formando parte de la unión aduanera para evitar los aranceles con la UE y la frontera física entre las dos Irlandas.

El equipo de May favorable al brexit duro arremetió ayer contra esa posibilidad. Lo hizo el ministro de Comercio Internacional, Liam Fox, quien tapió ese camino por considerar que el país perdería «atractivo» a ojos de los socios internacionales si sigue cumpliendo con las normas de la UE. Su tesis no la apoyan ni antiguos colaboradores. El ex funcionario de su ministerio, Martin Donnelly, comparó en la BBC su postura con la de quien «abandona un menú de tres platos por la promesa de un paquete de patatas fritas».

Al ruido de espadas en Londres se suma el murmullo de quienes asisten a la refriega desde sus escaños en el hemiciclo del Parlamento Europeo. Algunas fuerzas piden más mano izquierda para evitar que las negociaciones se despeñen. «Más allá de las tensiones internas que vive el Reino Unido y que estamos viendo, es el momento de que la UE decida realmente qué solución quiere dar a este asunto», sugirió el socialista español Ramón Jáuregui. Barnier se niega. Según Colpisa, hay una frase que repite constantemente y que es la clave de bóveda de lo que sucede en las negociaciones. «Es algo que decidieron ellos, Reino Unido, no nosotros», insiste el francés. Si todo esto está sucediendo, sugiere, no es por la perversa UE que alimentaron líderes como Cameron, sino porque Londres abanderó un referendo que ahora trae estos lamentos. «Ellos tienen el problema y ellos son los que deben plantear soluciones», resume.

A pesar de los innumerables flecos que quedan por cerrar y la lentitud con la que están avanzando las negociaciones, Bruselas presentará hoy el acuerdo de retirada, un documento de 120 páginas que afianza los derechos ciudadanos, la factura del brexit, la solución para la frontera irlandesa y las condiciones de la prórroga.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

La UE cierra la puerta a una transición ilimitada del «brexit»