Simon Manley, embajador del Reino Unido en España: «Estamos orgullosos de los gallegos y esperamos, queremos, que se queden»

Admite que la negociación pesquera será una de las partes más complicadas en el brexit

«Estamos orgullosos de los gallegos y esperamos, queremos, que se queden» Simon Manley, embajador del Reino Unido en España, admite que la negociación pesquera será una de las partes más complicadas del brexit.

redacción / la voz

Tiene en la cabeza la intrahistoria del conservadurismo británico más reciente ya que trabajó tres años como jefe de contraterrrorismo bajo las órdenes de Theresa May en su etapa de Interior y ahora depende del gran rival de esta y sin embargo ministro, Boris Johnson, con quien estudió en la Universidad y al que considera uno de los grandes políticos británicos de su generación, «con un vínculo muy fuerte con los votantes». El embajador del Reino Unido en España, Simon Manley, es un buen conocedor de Galicia, donde veraneó hace dos años. Extrovertido y con un castellano apañado que le enseñó su esposa catalana, está convencido de que la historia secular que comparten la isla y este rincón de España prevalecerá sobre las contingencias del brexit.

-Por el número de gallegos que han hecho allí sus vidas en el pasado o que trabajan ahora en ella, Londres es casi una ciudad gallega más. Cuesta imaginar que, cuando se consume el «brexit», se pueda mantener un vínculo tan estrecho como el que se forjó dentro de la Unión.

-Espero que se mantenga. Estamos orgullosos de la presencia de tantos gallegos y españoles en nuestro país, ya sea estudiando o trabajando. Según nuestros últimos datos, hay más de 175.000 españoles viviendo en Reino Unido y esperamos, queremos, que se queden y que puedan seguir contribuyendo a nuestra sociedad en el mundo cultural, en la sanidad, en la City, en la automoción o en la energía renovable donde la presencia de empresas gallegas es tan importante.

-La duda no está tanto en los que ya están allí, sino en los que quieran ir más adelante. May causó gran inquietud con el anuncio de que los europeos que lleguen durante la transición no tendrán garantizados los mismos derechos. Se interpretó como una amenaza.

-No hay ninguna amenaza. Vamos a garantizar los derechos de los 175.000 que están ya en nuestro país de la misma forma que esperamos que se respeten los de los 2.000 británicos que viven en Galicia y los 300.000 que están en España. ¿Qué pasará con los europeos que llegarán tras nuestra salida de la UE en marzo del año que viene? Durante el período de transición mantendrán los mismos derechos que ahora. Pero es normal que el estatus de los que lleguen después sea distinto. De todos modos, serán bienvenidos. La única diferencia es que entonces estaremos fuera de la UE. Queremos seguir siendo un país que atrae talento de todo el mundo, tanto en las universidades como en las empresas.

-Todas las oportunidades de colaboración futura entre Reino Unido y Galicia quedarán filtradas por los acuerdos que se logren con la UE. No será lo mismo un «brexit» blando que otro duro...

-Yo hablaría de un brexit en interés de todos. Entiendo que la gran mayoría de gallegos, como de españoles, no quieren que el Reino Unido salga de la UE. Pero fue la decisión de nuestro pueblo y tenemos que respetarla. Esto nos obliga a trabajar con los socios europeos para lograr acuerdos satisfactorios. Queremos tener una relación en el futuro muy estrecha con la UE, por ejemplo en el ámbito de la seguridad, donde nuestro compromiso es absoluto. Somos europeos con independencia de que estemos dentro o fuera de la UE, y estamos donde estamos. No podemos movernos hacia el Pacífico. Nuestros vecinos son los mismos, enfrentamos las mismas amenazas y queremos una relación comercial sin barreras, en la que las empresas gallegas puedan seguir exportando como hasta ahora.

-Ayer trascendió que una de las discrepancias entre Bruselas y Londres se refiere al tema pesquero. ¿Qué garantías tiene el sector gallego de que podrá seguir teniendo acceso? ¿En qué condiciones podrá seguir faenando?

-Va a ser una parte complicada de la negociación porque los vínculos entre los dos países son muy estrechos. Queremos negociar un acuerdo en interés de todos, pero es muy difícil saber cómo quedará la situación.

-¿Ha tenido alguna conversación con la administración española sobre este particular?

-Pocas, porque la posición del Gobierno español es que el negociador es la UE, es Michel Barnier, y respetamos esta posición. Sin embargo, sabemos por nuestros contactos que hay preocupación en todo el sector. Lo único que puedo decir por el momento es que, durante la transición, las reglas de la política común pesquera seguirán tal como están ahora mismo.

Leigh Fermor y el mundo global

Lector fervoroso del gran Patrick Leigh Fermor, el clásico por excelencia de la literatura británica de viajes y un «héroe» de los servicios secretos que desempeñó un papel decisivo en Creta durante la Segunda Guerra Mundial, Manley no comparte la tesis de observadores continentales, como el alemán Sloterdijk, que ven en el Reino Unido y en Estados Unidos un movimiento conjunto de retorno al estado nacional y de retracción ante la globalización que crearon entre ambos.

-¿Está de retirada en el mundo el eje anglófono?

-Creo que hay diferencias importantes entre EE.UU. y Reino Unido. Por ejemplo, la idea que tenían los promotores de la campaña del brexit no era ser menos globales y encerrarse en la isla sino, al contrario, proponían tener una ambición más global y llegar a los mercados que crecen más que, por desgracia, no están en Europa. Todas las sociedades occidentales tienen un reto tras la crisis económica que consiste en devolver el bienestar a una parte importante de su población que lo perdió. Y esto pasa por situarse mejor frente a otras economías que crecen con fuerza, como China, India o Latinoamerica.

-¿No es un contrasentido pretender ser más global y, al mismo tiempo, desgajarse de uno de los mayores logros de la globalización, como la UE?

-Reconocemos los éxitos que ha logrado la UE en su historia, en gran parte gracias a la contribución británica en asuntos como el Mercado Único, la apertura hacia Europa del Este o la política comercial. Pero ahora mismo queremos también mirar hacia el exterior y tener una proyección autónoma en los nuevos mercados.

«Seguiremos siendo el país de siempre y no cambiaremos las reglas solo por salir de la UE»

Manley es francamente optimista sobre la relación futura entre la UE y Gran Bretaña. «Partimos con una gran ventaja porque ahora mismo tenemos las mismas reglas en un sitio y en otro tras 40 años de pertenencia. El gran reto es gestionar la posibilidad de divergencias en el futuro porque, claro, el desarrollo de la UE no se va a detener por que nos marchemos nosotros y cabe imaginar que habrá cambios también en el Reino Unido. Con todo, creo que serán mínimos porque seguiremos siendo el país de siempre y no vamos a cambiar nuestras reglas del mercado, ni nuestros sistemas regulatorios, solo porque salgamos de la UE.

-No todos los europeos consiguen imaginar una UE sin ustedes. ¿Existe un sentimiento similar entre los británicos?

-Nuestra salida todavía divide al pueblo británico, aunque menos que durante el referendo. En parte, se debe a que nuestra historia como estado miembro es muy diferente a la de España. No éramos miembros de la eurozona, ni de Schengen...

-Sin embargo, da la impresión de que la cosa empeoró porque antes había dos bandos, a favor y en contra, y ahora la división se instaló en el interior de cada uno de ellos.

-Existe un debate importante sobre la manera en la que debemos salir. Pero la pregunta ya no es si queremos irnos o quedarnos. Claro que hay gente que es partidaria de permanecer y yo respeto su opinión. Pero el debate principal, tanto dentro del partido conservador como en el laborista, es definir la mejor manera de marcharse. ¿Cuál será la relación futura con la UE? ¿Qué tipo de acuerdo queremos?

-Decía Angela Merkel el otro día en Múnich que sentía curiosidad por saber cómo se apañará Reino Unido fuera de la UE. ¿Hay algún británico que tenga claro el diseño?

-Hay mucho debate en la prensa sobre modelos, Que si el canadiense, el noruego o el suizo. Yo creo en el modelo británico. Por la importancia de nuestro país en la economía europea, por la densidad de nuestras relaciones, debemos de buscar una vía propia. En el ámbito de la seguridad, por ejemplo, nuestra relación con la UE será más importante que con otro país tercero. También podemos aspirar a tener un acuerdo de libre comercio más ambicioso que con cualquier otro país porque nuestras economías se encuentran más vinculados. Apuesto por una relación distinta, más estrecha y positiva.

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