Los rebeldes sirios derriban un caza ruso y matan al piloto

El piloto tuvo tiempo de saltar con un paracaídas pero fue abatido en tierra


redacción / la voz

Se los considera derrotados después de seis años brutales de guerra, pero lo cierto es que todavía conservan cierto poder de destrucción letal como puso de relieve el derribo ayer de un caza Su-25 ruso en la provincia siria de Idlib, último reducto rebelde en el norte del país que no consigue controlar el régimen de Damasco. Según el Observatorio sirio de Derechos Humanos (OSDH), el avión sobrevolaba la ciudad de Maasran donde participaba en uno de los cerca de 50 bombardeos lanzados por los rusos durante las últimas 24 horas cuando fue alcanzado, probablemente por un misil antiaéreo portátil. El piloto tuvo tiempo de saltar con un paracaídas pero, según el Ministerio de Defensa ruso, al tocar tierra se encontró rodeado por los rebeldes y se produjo un intercambio de fuego tras el cual fue abatido.

El director del observatorio sirio, que tiene informantes sobre el terreno, Abdel Rahman, no pudo confirmar la facción a la que pertenecen los rebeldes, pero precisó que en el área predomina el grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham, que está afiliado a la red Al Qaida. Los rebeldes han conseguido derribar aviones del régimen en el pasado, pero abatir aparatos rusos es mucho menos frecuente. Quizás se deba en esta ocasión a que, según el OSDH, tanto cazas como helicópteros lanzaron medio centenar de ataques aéreos en apoyo de la ofensiva del ejército sirio contra Idlib, en los que forzosamente habrían quedado expuestos.

Atrocidad en Afrín

El otro foco de atención de la guerra siria está en Afrín. Un vídeo que muestra el cadáver ensangrentado y mutilado de una joven combatiente kurda rodeado de enemigos desató la indignación de las Unidades de Protección del Pueblo (YPJ), la milicia kurda siria a cuya rama femenina pertenecía. La organización responsabilizó de la atrocidad al Ejército Libre Sirio, islamistas aliados de Turquía.

La mujer, identificada como Barin Kobane, murió esta semana en los combates cerca de Bulbul, en el norte de Afrin. Al poco de fallecer comenzaron a aparecer en redes sociales imágenes de su cadáver, semidesnudo, con los pechos y los genitales amputados. «Esto está dedicado a los cerdos del PKK», dice una voz en uno de los vídeos, en referencia a las milicias del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, en guerra con Turquía, y aliadas de las YPG.

El Ejército Libre Sirio ha prometido una investigación y ha asegurado que comenzó a recabar pruebas ante lo que, de confirmarse, sería un comportamiento impropio de sus filas, según el jefe del «Estado Mayor», Salim Idris. Kobane tenía alrededor de 20 años y «falleció junto a otras cuatro compañeras».

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